EL OCEANO DE LA TEOSOFIA

Por
WILLIAM Q. JUDGE

Traducción al Castellano por Bermúdez y Polanco


Para traducir al inglés

 

SUMARIO

CAPITULO I


CAPITULO I - continuación
LA TEOSOFIA Y LOS MAESTROS

La Teosofía definida generalmente. Existencia de hombres altamente desarrollados en el Universo. Estos hombres son Mahatmas, Iniciados, Hermanos, Adeptos. Cómo ellos trabajan y el porqué permanecen ocultos. Su Logia. Son hombres perfeccionados desde otros períodos de evolución. Han aparecido bajo varios nombres. Apolonio, Moisés, Salomón y otros fueron miembros de esta fraternidad. Ellos tienen una sola doctrina. Son posibles porque el hombre puede al final llegar a ser como uno de ellos. Ellos guardan la verdadera doctrina y causan su reaparición a su debido tiempo.

CAPITULO II
PRINCIPIOS GENERALES

Una visión de las leyes generales que gobiernan el Cosmos. Subdivisión septenaria del sistema. La verdadera materia es invisible y ésto siempre ha sido conocido por la Logia. La Mente, la parte inteligente del Cosmos. En la Mente Universal está contenido el plan septenario del Cosmos. La Evolución sigue el plan de la Mente Universal. Los Períodos de Evolución llegan a su final; ésta es la Noche de Brahma. La versión Mosaica de la cosmogonía ha empequeñecido los conceptos modernos. Los judíos poseían tan sólo una porción de la doctrina tomada de los antiguos egipcios. La doctrina concuerda con el significado interno de El Génesis. La longitud de los períodos de Evolución. La misma doctrina de Herbert Spencer. La antigua cronología hindú provee los detalles. La historia del Templo de Salomón es la de la evolución del hombre. La doctrina es mucho más antigua que la Cristiana. La verdadera edad del mundo. El hombre tiene más de 18,000,000 de años. La Evolución efectuada sólo por los Egos interiores que al fin se convierten en usuarios de las formas humanas. Cada uno de los siete principios del hombre derivado de una de las siete grandes divisiones del Universo.

CAPITULO III
LA CADENA TERRESTRE

La doctrina con respecto a la Tierra. También septenaria. Es uno de siete planetas de la cadena que corresponde al hombre. Los siete no están separados en la cadena, sino que se interpenetran. La cadena terrestre es la reencarnación de una cadena anterior ya muerta. Esta cadena anterior fue una de la que nuestra luna es el representante visible. La luna ahora muerta y en contracción. Venus, Marte, etc., son miembros vivos de otras cadenas similares a la nuestra. Una masa de Egos por cada cadena. El número de Egos es finito aunque incalculable. El curso de su evolución a través de los siete globos. En cada uno se desarrolla una cierta parte de nuestra naturaleza. En el cuarto globo el proceso de condensación comienza y alcanza su límite.

CAPITULO IV
LA CONSTITUCION SEPTENARIA DEL HOMBRE

La constitución del hombre. Cómo la doctrina difiere de la Cristiana común. La doctrina real conocida en los primeros siglos de esta era, pero intencionalmente retirada de una nación incapaz de sostenerla. El peligro si la doctrina no hubiera sido retirada. La división septenaria. Los principios clasificados. Las subdivisiones concuerdan con la cadena de siete globos. El hombre inferior es un ser compuesto. Su trinidad superior. Sus cuatro principios inferiores, transitorios y perecederos. La Muerte hace de la trinidad la única parte imperecedera en nosotros. Lo que el hombre físico es, y lo que es el resto invisible del hombre mortal. El otro hombre físico no visible pero mortal. Los sentidos pertenecen al hombre invisible y no al visible.

CAPITULO V
CUERPO FISICO Y CUERPO ASTRAL

El cuerpo físico y el principio vital. El misterio de la vida. El sueño y la muerte debidos al exceso de vida no soportada por el organismo. El cuerpo, una ilusión. Lo que es la célula. La vida es universal. No es el resultado del organismo. El cuerpo astral. De lo que está hecho. Sus poderes y funciones. El modelo del cuerpo físico. Lo tienen todos los reinos de la Naturaleza. Su capacidad de proyectarse. Los verdaderos centros de los sentidos están en el cuerpo astral. El papel del cuerpo astral en las sesiones espiritistas. El cuerpo astral explica la telepatía, la clarividencia, la clariaudencia y demás fenómenos similares.

CAPITULO VI
KAMA - DESEO

El cuarto principio. Kama-Rupa. En nuestro idioma, Pasiones y Deseos. Kama-Rupa no es producido por el cuerpo físico sino que es la causa de éste. Es el principio medio de los siete. Es la base de acción e impulsador de la voluntad. Deseo recto conduce a la acción recta. Este principio tiene un aspecto superior y uno inferior. Reside en el cuerpo astral. Durante la muerte coalesce en unión con el cuerpo astral y hace un "cascarón" del hombre. Tiene poderes propios de una naturaleza mecánica. Este cascarón es el llamado "espíritu" de las sesiones espiritistas. No hay alma o conciencia allí. Suicidas y criminales ejecutados dejan cascarones muy coherentes. El principio de Deseos es común a todos los reinos organizados. Es la parte bruta del hombre. El hombre es ahora un cuaternario completamente desarrollado, con sus principios superiores en desarrollo parcial.

CAPITULO VII
MANAS

Manas el quinto principio. El primero del hombre real. El principio pensante y no el producto del cerebro. El cerebro es tan sólo su instrumento. Cómo la luz de la mente fue dada a los hombres sin mente: Hombres perfeccionados durante anteriores sistemas nos la dieron como ellos la recibieron de sus predecesores. Manas, el almacén de todos los pensamientos. Manas es el vidente. Si la conexión entre Manas y el cerebro es roto, la persona no puede conocerse. Los órganos del cuerpo no pueden conocer nada. Manas dividido en superior e inferior. Sus cuatro características. Buda, Jesús y otros, tenían a Manas totalmente desarrollado. Atma el Ego Divino. La invidualidad permanente. Esta individualidad permanente ha conocido toda clase de experiencias en numerosos cuerpos. Manas y la materia tienen ahora mayor facilidad de acción que en tiempos pasados. Manas atado por el deseo, y ésto hace de la reencarnación una necesidad.

CAPITULO VIII
SOBRE LA REENCARNACION

¿Por qué es el hombre como es y de dónde vino? Cuál es el propósito del Universo. La Evolución Espiritual y la física requieren la reencarnación. La reencarnación en el plano físico es reincorporación o cambio de formas. La masa total del planeta será un día hombres de un lejano porvenir. La doctrina conocida desde la antigüedad. Sostenida por los primeros Cristianos. Enseñada por Jesús. Qué es lo que reencarna. Los misterios de la vida surgen de la encarnación incompleta de los principios superiores. No hay transmigración a formas inferiores. Explicación del Manú sobre ésto.

CAPITULO IX
CONTINUACION SOBRE LA REENCARNACION

Objeciones. El deseo no puede alterar la ley. Tempranos arribos al cielo. ¿Han de esperar ellos por nosotros? Reconocimiento del alma no depende de objetividad. La herencia no crea una objeción. Lo que la herencia de veras significa. Divergencias no reconocidas sobre la herencia. La historia va contra la herencia. La reencarnación no es injusta. ¿Cuál es la verdadera justicia? No sufrimos por los hechos de otros sino por los nuestros. La memoria. Porqué no recordamos otras vidas. ¿Quién recuerda? Cómo explicar los aumentos de la población mundial.

CAPITULO X
ARGUMENTOS QUE APOYAN LA REENCARNACION

Desde el punto de vista de la naturaleza del alma. De las leyes de la mente y del alma. De las diferencias de carácter. De la necesidad de disciplina y evolución. Diferencias de capacidad y origen en la vida, desde la cuna. La identidad individual la confirman. El probable objeto de la vida la hace necesaria. Una vida es insuficiente para llevar a cabo los propósitos de la Naturaleza. De por sí la muerte no confiere ningún progreso. Una escuela después de la vida es ilógica. La persistencia del salvajismo y la decadencia de las naciones le da apoyo a la reencarnación. La aparición de genios debida a ello. Las ideas inherentes comunes al hombre la demuestran. Oposición a la doctrina basada solamente en prejuicio.

CAPITULO XI
KARMA

Definición de la palabra. Un término poco familiar. Una ley beneficiente. La vida presente es afectada por pasadas acciones de otras vidas. Cada acción tiene un pensamiento en su raíz. A través de Manas ellas reaccionan en cada existencia personal. Porqué nace gente deforme o en malas circunstancias. Las tres clases de Karma y sus tres campos de operación. Karma nacional y racial. Infelicidad individual y felicidad. Las palabras del Maestro sobre el Karma.

CAPITULO XII
KAMA-LOKA

El primer estado después de la muerte. Dónde están y qué son el cielo y el infierno. La muerte del cuerpo, tan sólo el primer paso de la muerte. Una segunda muerte. Separación de los siete principios en tres clases. ¿Qué es el Kama-loca? Origen del purgatorio Cristiano. Es esfera astral con varios niveles. Los skandas. El cascarón astral del hombre en Kama-loca. Este carece de alma, mente, y conciencia. Es el "espíritu" de las sesiones espiritistas. Clasificación de cascarones en el Kama-loca. Magos negros allí. Suerte de los suicidas y otros. Conciencia pre-devachánica.

CAPITULO XIII
DEVACHAN

Significado del término. Un estado de Atma-Buddhi-Manas. Operación del Karma en Devachán. La necesidad de Devachán. Es otra forma de pensar sin un cuerpo que la aprisione. Sólo dos campos para la operación de causas subjetiva y objetiva. El Devachán es uno. Allí no existe el tiempo para el alma. Largo de la estadía. Las matemáticas de alma. Promedio de estadía, unos 1500 años. Depende de impulsos psíquicos generados durante la vida. Su uso y propósito. El Devachán definido por los últimos pensamientos antes de morir. El Devachán no carece de significado. ¿Veremos a los que dejamos atrás? Traemos sus imágenes con nosotros. Entidades en el Devachán tienen poder de ayudar aquéllos a quienes aman. Los médiums no pueden llegar al Devachán excepto en raros casos de persona muy pura. Sólo los adeptos pueden ayudar a aquéllos en el Devachán.

CAPITULO XIV
CICLOS

Una de las más importantes doctrinas. Palabras equivalentes en Sánscrito. Pocos ciclos conocidos en Occidente. Causan la reaparición de antiguos personajes. Afectan la vida y la evolución. ¿Cuándo ocurrió el primer instante? La primera medida vibratoria determina las subsiguientes. Cuando el hombre abandona el globo las fuerzas mueren. Convulsiones y cataclismos. La reencarnación y el Karma entremezclados con la ley cíclica. Civilizaciones reaparecen por ciclos. La vida de los Avatares. Krishna, Buda y otros, surgen con los ciclos. Personajes menores y grandes líderes. Intersección de ciclos causan convulsiones. La luna, el sol, y los ciclos siderales. Ciclos individuales y el de la reencarnación. El curso a través de las constelaciones; el significado de la historia de Jonás. El Reloj Zodiacal. Cómo las ideas son registradas y preservadas por las naciones. Causas de terremotos. Fuego Cósmico, Eras Glaciales y Diluvios. Los Ciclos Brahmánicos.

CAPITULO XV
DIFERENCIACION DE LAS ESPECIES -
ESLABONES PERDIDOS

El verdadero origen del hombre es imposible de descubrir. El hombre no se deriva de una simple pareja; tampoco de los animales. Siete razas de hombres aparecieron simultáneamente sobre el globo. Están ahora amalgamadas y se diferenciarán. Los Monos Antropoides. Su origen. Provienen del hombre. Son descendientes de criaturas producidas por unión innatural en las tercera y cuarta rondas. Las Razas Retardadas. Los libros secretos sobre ésto. Explicación de rasgos humanos en ciertos monos. Los reinos inferiores llegaron de otros planetas. Su diferenciación por interferencia inteligente de los Dhyanis. El punto medio de la evolución. Formas astrales de antiguas rondas solidificaron en rondas físicas. Eslabones perdidos; lo que son y el porqué la ciencia no puede descubrirlos. El propósito de la Naturaleza en todo su trabajo.

CAPITULO XVI
LEYES PSIQUICAS, FUERZAS Y FENOMENOS

No hay verdadera psicología en Occidente. Existe en Oriente. El hombre refleja todas fuerzas y poderes. La gravitación es sólo la mitad de una ley. La importancia de la polaridad y la cohesión. Haciendo objetos invisibles. La imaginación es todopoderosa. Telegrafía mental. Leer otras mentes es un hurto. Aportación, clarividencia, clariaudiencia, vista secundaria. Imágenes en la Luz Astral. Sueños y Visiones. Apariciones. Verdadera clarividencia. Estímulo interno crea la impresión externa. La Luz Astral, Registro universal.

CAPITULO XVII
FENOMENOS PSIQUICOS Y EL ESPIRITISMO

El espiritismo, nombre inapropiado. Debería llamarse necromancia y culto de los muertos. Este culto no se originó en las Américas. Conocido de viejo en la India. Los hechos registrados merecen su análisis. Los Teósofos aceptan los hechos pero los interpretan diferente que los espiritistas. La cuestión de si los muertos regresan. Los muertos no regresan así. la mayoría de las comunicaciones son con el cascarón astral del hombre. Objeciones a las pretensiones de los médiums. Los anales justifican el ridículo de parte de los científicos. La materialización y lo que ello es. Materia electro-magnética con una imagen impresa desde la Luz Astral. El brazo astral del médium extendido desde su cuerpo. Las leyes han de ser conocidas antes de que se comprendan los fenómenos. El timbre de la "voz independiente". La importancia del reino astral. Los peligros de la mediumnidad. Intento de obtener tales poderes por lucro o propósitos egoístas es también peligroso. La ley cíclica ordena la debilitación de esta fuerza ahora. El propósito de la Logia.

 

 

Sumario     

CAPITULO I

LA TEOSOFIA Y LOS MAESTROS

La Teosofía es ese océano de conocimientos que se extiende desde una orilla de la evolución de los seres conscientes a la otra; insondable en sus partes más profundas, ofrece a las mentes más eminentes la esfera de acción de mayor ámbito y alcance, y, sin embargo, poco profunda en sus orillas, no abrumará la comprensión de un niño. La Teosofía es sabiduría concerniente a Dios para aquéllos que creen que El está en todas las cosas y en todo, y sabiduría tocante a la naturaleza, para el hombre que acepta la declaración de la Biblia Cristiana de que Dios no puede ser medido ni descubierto y que las sombras envuelven su pabellón. Aunque el vocablo Teosofía contiene etimológicamente el término Dios, y a primera vista aparenta abarcar sólo la religión, no por ello descuida la ciencia, porque la Teosofía es la ciencia de las ciencias y por lo tanto ha sido llamada la Religión-Sabiduría. Puesto que ninguna ciencia es completa si excluye un solo aspecto de la naturaleza, ya sea visible o invisible, asimismo toda religión que dependiendo simplemente de una supuesta revelación se desvía de las cosas y las leyes que las gobiernan, no es sino una ilusión, un enemigo del progreso, un obstáculo en la marcha progresiva del hombre hacia la felicidad. Abarcando ambos, lo científico y lo religioso, la Teosofía es una religión científica y una ciencia religiosa.

No es una creencia ni un dogma formulado o inventado por los hombres, sino un conocimiento de las leyes que gobiernan la evolución de los constituyentes físicos, astrales, psíquicos e intelectuales de la naturaleza y del hombre. La religión de hoy no es sino una serie de dogmas promulgados por los hombres y sin fundamento científico hacia los mismos principios éticos que ella enseña; mientras tanto nuestra ciencia hasta ahora ignora lo invisible y rehusando admitir la existencia en el hombre de una completa serie de facultades interiores de percepción, queda excluída del inmenso y verdadero campo de experiencia que yace dentro de los mundos visibles y tangibles. La Teosofía sabe que el todo está constituído por lo visible y lo invisible; y comprendiendo que las cosas y objetos externos son sólo transitorios, ésta percibe los hechos reales de la naturaleza, tanto externos como internos. Por tanto, la Teosofía es completa en sí misma y no percibe en ninguna parte misterio alguno sin solución; por ello elimina la palabra coincidencia de su vocabulario y proclama el reino de la ley en todas las cosas y en todas las circunstancias.

Que el hombre posee un alma inmortal es una creencia común de la humanidad; a ésto la Teosofía le añade que el hombre es un alma, y aún más, que toda la naturaleza es consciente, que la inmensa variedad de objetos y hombres no son simples agregados de átomos accidentalmente acumulados, y por tanto sin ley que desarrolle ley, sino que hasta el más ínfimo átomo es alma y espíritu perpetuamente evolucionando bajo el dominio de una ley inherente en todo. La enseñanza Teosófica es idéntica a la de la antigüedad que dice que la marcha de la evolución es el drama del alma y que la naturaleza no existe con ningún otro fin que el de servir para la experiencia del alma.

El Teósofo está de acuerdo con el Profesor Huxley 1 en su declaración de que deben existir seres en el universo cuya inteligencia se halla tan avanzada en relación a la nuestra como la nuestra a la del escarabajo; que tales seres toman parte activa en el gobierno del orden natural de las cosas. Avanzando todavía más a la luz de la confianza que él deposita en sus maestros, el Teósofo añade que tales inteligencias fueron una vez humanas y que al igual que nosotros, ellos también vinieron de previos mundos en donde era dable adquirir una experiencia tan diversificada como es posible de ser adquirida en este globo. Por lo tanto, nosotros no estamos apareciendo por primera vez cuando descendemos a este planeta, sino que hemos seguido un largo e inconmensurable curso de actividad y percepción inteligente en otros sistemas de globos, algunos de los cuales fueron destruídos edades antes de la condensación del sistema solar. Este alcance inmenso de sistema evolucionario significa, pues, que este planeta en el cual nos encontramos es el resultado de la actividad y evolución de algún otro planeta que desapareció hace mucho tiempo, dejando tras sí sus energías que habrían de ser utilizadas en inducir la formación de la tierra, y que a su vez los habitantes de la misma vinieron de algún mundo anterior para proceder aquí con su labor asignada en la materia. Los planetas más brillantes, tales comoVenus, son la residencia de entidades aún más avanzadas, una vez tan humildes como nosotros, ahora elevadas a un grado de gloria incomprensible a nuestro intelecto.

El ser más inteligente del universo -el hombre- jamás ha estado entonces sin un amigo; más bien tiene una rama de hermanos mayores que velan contínuamente por el progreso de los menos adelantados; que conservan el conocimiento adquirido a través de eones de ensayo y experiencia, e incesantemente buscan las oportunidades de inducir la inteligencia en desarrollo de la raza, en éste o en otros globos, a considerar las grandes verdades que conciernen al destino del alma. Estos hermanos mayores también guardan el conocimiento que ellos mismos han adquirido de las leyes de la naturaleza en todos sus departamentos, y se encuentran siempre dispuestos a usarlo, cuando lo permita la ley cíclica, para el provecho de la humanidad. Ellos siempre han existido como un cuerpo o asociación, todos conociéndose unos a otros, sin importar la parte del mundo en que puedan encontrarse, y todos trabajando por la raza humana en diferentes formas. En algunas épocas llegan a ser bien conocidos por la gente y circulan dentro de núcleos de hombres comunes, siempre que la oranización social, la virtud, y el grado de desarrollo de los pueblos lo permitan. Porque si se dieran a conocer públicamente en todas partes, serían venerados como dioses por unos y perseguidos como demonios por otros. En esos períodos en que ellos se manifiestan, algunos de sus miembros se convierten en gobernantes de los hombres, otros en instructores y unos cuantos en grandes filósofos, mientras que otros permanecen aún desconocidos, excepto para los miembros más avanzados de su grupo.

Sería subversivo a los fines que ellos contemplan, que llegaran a hacerse conocidos en esta civilización, la cual está casi totalmente basada en el dinero, la fama, la gloria y la personalidad. Porque esta era, según ha declarado uno de ellos "es una era de transición", cuando todo sistema de pensamiento, de ciencia, de religión, de gobierno y de sociedad está en proceso de cambio, y las mentes de los hombres están solamente preparándose para un cambio hacia aquel estado que permitirá a la raza avanzar hasta el grado propicio en que estos hermanos mayores puedan introducir sus actuales presencias en nuestra escena. Ellos pueden de veras ser llamados los porta-antorcha de la verdad a través de las edades; investigan todas las cosas y todos los seres; conocen lo que es el hombre en lo más recóndito e íntimo de su naturaleza, y aún lo que son sus poderes y su destino, su estado antes del nacimiento y los estados a través de los cuales él pasa después de la muerte del cuerpo; ellos han velado junto a la cuna de las naciones y han visto los grandes logros de los antepasados; han velado con tristeza la decadencia de aquéllos que carecieron de fuerza para resistir la ley cíclica del ascenso y la caída; y mientras los cataclismos parecían traer una total destrucción del arte, la arquitectura, la religión y la filosofía, ellos han conservado los archivos y registros completos en lugares salvos de ser destruídos por los hombres o por el tiempo. Ellos han efctuado minuciosas observaciones, a través de miembros de su hermandad psíquicamente entrenados en los reinos invisibles de la naturaleza y de la mente. Estas observaciones fueron registradas y los anales conservados. Han llegado al completo dominio de los misterios del sonido y del color, a través de los cuales únicamente puede llegarse a la comunicación con los seres elementales que están tras el velo de la materia, y así pueden estos Hermanos Mayores explicar el porqué cae la lluvia y con qué objeto cae; si la tierra es hueca o no; qué hace soplar al viento y brillar la luz, y la hazaña aún más importante de todas - una que requiere el conocimiento del fundamento mismo de la naturaleza - , saben cuáles son las subdivisiones últimas del tiempo y cuáles el significado y la duración de los ciclos.

Pero, pregunta ahora el hombre de negocios del siglo, que lee los periódicos y que cree en el "progreso moderno", si tales hermanos mayores fuesen realmente todo lo que usted pretende que ellos sean, ¿cómo es que no han dejado traza alguna en la historia ni congregaron otros hombres a su alrededor? A ésto, la propia respuesta de ellos, publicada hace tiempo por el señor A. P. Sinnett, es mejor que cualquier otra que yo pudiera ofrecer:

"Si le place discutiremos primeramente lo que se refiere al supuesto fracaso de la 'Fraternidad' en dejar indicio alguno en la historia del mundo. Según ustedes piensan, ellos, con sus ventajas extraordinarias, deberían haber sido capaces de atraer a su escuela un número considerable de las mentes más cultas de cada raza. ¿Cómo sabría usted que no han logrado tal cosa? ¿Está usted enterado de sus esfuerzos, sus éxitos y fracasos? ¿Posee usted alguna sumaria contra ellos para procesarlos? ¿Cómo sería posible recopilar pruebas de los hechos de esos hombres que han mantenido asiduamente cerrado todo acceso posible a través del cual el curioso pudiera espiarlos? La condición precisa de su éxito es que ellos jamás fueran supervisados u obstaculizados; lo que han llevado a cabo, ellos lo saben; lo único que los que se han encontrado fuera de su círculo podrían percibir serían los resultados, cuyas causas quedarían siempre ocultas y fuera de alcance. Para explicar tales resultados, muchos hombres en distintas épocas inventaron teorías de la intervención de dioses, providencias especiales, destinos e influencias benéficas o maléficas de los astros. Jamás ha existido una época dentro o fuera del supuesto período histórico, dentro de la cual estos predecesores nuestros no estuvieran amoldando los eventos y "haciendo historia", cuya realidad y hechos fueron subsecuente e invariablemente torcidos por los historiadores para ajustarlos a prejuicios contemporáneos. ¿Está usted bien seguro de que los heróicos personajes visibles en los sucesivos dramas, no eran a menudo sino sus máscaras o títeres? Nosotros jamás pretendimos ser capaces de arrastrar las naciones en masa a una u otra crisis, a despecho de la tendencia general de las relaciones cósmicas del mundo. Los ciclos tienen que recorrer sus rondas. Los períodos de claridad y obscuridad mental y moral se suceden unos a otros lo mismo que el día a la noche. Los yugas, o ciclos mayores y menores tienen que llevarse a cabo de acuerdo con el régimen establecido de las cosas. Y nosotros, nacidos dentro de la corriente majestuosa, apenas podemos modificar y dirigir algunas de sus corrientes secundarias" 2.

Es en virtud de la ley cíclica y durante un período de ignorancia en la historia de la mente, que la filosofía verdadera desaparece por un tiempo; pero es esta misma ley la que causa su reaparición, tan segura como la salida del sol ante la faz de la inteligencia humana que se encuentra presente para contemplarla. Pero hay algunas tareas que solamente pueden ser cumplidas o ejecutadas por el Maestro, mientras que otros trabajos requieren la ayuda de los compañeros. Es el deber del Maestro el preservar la filosofía verdadera, pero se requiere la ayuda de los compañeros para redescubrirla y promulgarla. Nuevamente los Hermanos Mayores han indicado en dónde puede ser encontrada la verdad - La Teosofía - , y los compañeros por todas partes del mundo se ocupan en ponerla de mnifiesto para su mayor circulación y propagación.

Los Hermanos Mayores de la Humanidad son hombres que fueron perfeccionados en anteriores períodos de evolución. Estos períodos de manifestación son desconocidos a los evolucionistas modernos en lo que a su número concierne, aunque por largo tiempo sí han sido reconocidos no solamente por los hindúes antiguos, sino también por aquellas grandes inteligencias y hombres eminentes que instituyeron y continuaron la forma originalmente pura e inadulterada de los Misterios de la Grecia Antigua. Los períodos de manifestación de los universos visibles que surgen del Gran Desconocido son eternos en sus idas y venidas, y se alternan con períodos equivalentes de silencio y reposo, de vuelta a lo Desconocido. El objeto de estas majestuosas oleadas es la producción del hombre perfecto, la evolución del alma, y estas olas siempre resultan en el crecimiento del número de Hermanos Mayores; la vida del más insignificante de los hombres los refleja en el día y la noche, la vigilia y el sueño, el nacimiento y la muerte, "porque estos dos, la luz y la obscuridad, el día y la noche, son los senderos eternos del mundo" 3.

En toda edad y en la complea historia de las naciones, se les ha dado a estos hombres de gran poderío y compasión, distintas designaciones. Ellos han sido llamados Iniciados, Adeptos, Magos, Hierofantes, Reyes del Oriente, Sabios, Hermanos y varios otros nombres. Pero en el idioma Sánscrito hay una palabra que cuando se le aplica a ellos, inmediata y completamente los identifica con la humanidad. Ese nombre es el de Mahatma. Esta palabra se compone de "Maha", gran, y "Atma", alma, y por lo tanto significa gran alma; y puesto que todos los hombres poseen almas, lo que distingue al Mahatma es su grandeza. El uso del término Mahatma, se ha extendido mayormente a través de la Sociedad Teosófica por el hecho de que la Sra. H. P. Blavatsky constantemente se refería a los Mahatmas como sus Maestros, quienes la favorecieron con el conocimiento que ella poseía. Ellos fueron primeramente conocidos como los Hermanos, pero más adelante, al acudir muchos hindúes al movimiento Teosófico, el nombre de Mahatma fue introducido por razón de que este título tiene tras sí una solidez inmensa en la tradición y literatura de la India. En distintas ocasiones algunos enemigos sin escrúpulos de la Sociedad Teosófica llegaron a decir que aún el mismo nombre de Mahatma había sido inventado, y que tales seres eran desconocidos entre los hindúes y en su literatura. Pero estas aseveraciones han sido hechas simplemente para desacreditar, si fuese posible, un movimiento filosófico que amenaza trastornar completamente los erróneos dogmas teológicos que prevalecen hoy en día. Porque a través de la literatura hindú se hace referencia a los Mahatmas y en partes del Norte de la India el término es de uso común. En el antiguo poema de Bhagavad-Gita, reverenciado por todas las sectas y aceptado por los críticos occidentales por ser tan noble como hermoso, hay un verso que dice, "Semejante Mahatma es difícil de encontrar". 4

Pero independientemente de toda disputa acerca de términos específicos, existen amplios argumentos y pruebas para demostrar que una fraternidad de hombres poseedores del maravilloso conocimiento delineado anteriormente, ha existido siempre y probablemente exista hoy. Los antiguos misterios contínuamente hacen referencia a ellos. Egipto antiguo los tuvo en sus grandes Reyes - Iniciados, hijos del sol y amigos de los grandes dioses. Existe una tendencia a menospreciar las ideas de los antiguos, lo cual es en sí denigrante a la humanidad actual. Aún el cristiano que habla con reverencia de Abraham como "el amigo de Dios", considerará desdeñosamente las pretensiones de los soberanos egipcios, de gozar de la misma amistad, como tan solo una pretensión puerile de nobleza y rango. Pero la realidad es que estos grandes egipcios eran Iniciados, miembros de una gran logia única, la cual abarca todas las otras, de cualquier grado que sean sus actividades. Los más recientes y decadentes egipcios, desde luego, deben haber imitado a sus predecesores, pero ésto fué ya cuando la doctrina verdadera estaba comenzando una vez más a ser obscurecida con motivo de la ascendencia del dogma y del sacerdocio.

La historia de Apolonio de Tyana se refiere a un miembro de una de estas mismas fraternidades antiguas, que aparecieron entre los hombres durante un ciclo descendente y con el sólo propósito de mantener un testigo en la escena para las generaciones venideras.

Abraham y Moisés entre los Judíos son otros dos Iniciados, Adeptos, quienes tenían que efectuar su tarea entre cierto pueblo, y es en la historia de Abraham que nos encontramos con Melquisíades, quien era aún más grande que Abraham, puesto que tenía el derecho de conferirle a éste un rango, un privilegio o una bendición. El mismo capítulo de la historia humana que contiene los nombres de Moisés y de Abraham, está iluminado con el de Salomón. Estos tres componen una gran Tríada de Adeptos, los anales de cuyos hechos no pueden echarse a un lado como una fantasía ni como faltos de fundamento.

Moisés fue instruído por los egipcios y en el país de Madián; de ambos adquirió considerables conocimientos ocultos, y todo estudiante avanzado de la gran Masonería Universal puede percibir a través de todos los textos de Moisés, la mano, el plan y la obra de un maestro. Abraham por otra parte conocía todas las artes y mucho de los poderes psíquicos que eran practicados en su época, o de lo contrario él no se hubiera asociado con reyes ni habría sido "el amigo de Dios"; y tan sólo la referencia a sus diálogos con el Todopoderoso en relación con la destrucción de ciudades, demuestra que él fue un Adepto, quien por muy largo tiempo había transcendido la necesidad del ceremonial u otras ayudas adventicias. Salomón completa esta tríada y se destaca en caracteres de fuego. Alrededor suyo se agrupa tal volumen de leyenda y de historias acerca de sus manipulaciones de los poderes elementales y sus facultades mágicas, que uno tendría que condenar todo el mundo de la antigüedad como una camarilla de necios creadores de mentiras por pura diversión, si se niega que él fue un gran personaje, un ejemplar maravilloso de la encarnación de un poderoso Adepto entre los hombres. Nosotros no estamos obligados a aceptar el nombre de Salomón ni a creer que él gobernó a los judíos; pero sí tenemos que admitir el hecho de que en algún lugar, durante los nebulosos tiempos a los cuales se refieren los anales judáicos, un hombre, que era un Adepto, vivió y luchó entre los hombres de la tierra, y a quien tiempo después se le dio el nombre de Salomón Los críticos peripatéticos pueden aparentar no ver en la universal y prevalesciente tradición, sino tan sólo la evidencia de su credulidad humana y de su habilidad de imitar, pero el verdadero estudiante de la naturaleza humana y de la vida, sabe que las universales tradiciones son verídicas y surgen de hechos verídicos en la historia del hombre.

Dirigiendo nuestra atención hacia la India, por largo tiempo olvidada e ignorada por el lascivo, egoísta, combatiente y comercializado mundo occidental, la encontramos repleta de una gran erudición referencte a estos hombres maravillosos, entre los cuales Noé, Abraham, Moisés y Salomón, son tan sólo ejemplos. Los habitantes de la India están preparados, por razón de su temperamento y su clima, para ser los conservadores de las joyas filosóficas, éticas y psíquicas que hubiéramos perdido para siempre, si las mismas hubieran sido abandonadas al saqueo de los Godos y de los Vándalos, como lo fueron las naciones occidentales en los tempranos días de sus luchas en pro de la cultura y de la civilización. Si los hombres que desenfrenadamente quemaron inmensos montones de tesoros históricos y etnológicos, encontrados por los esbirros de los soberanos católicos de España en la América Central y del Sur, hubieran logrado localizar los libros y los documentos escritos en hojas de palma en la India, antes de que el escudo protector de Inglaterra se levantase contra ellos, los hubieran destruído de la misma manera que arruinaron los anales de los Americanos, tal como sus predecesores intentaron hacer con la Biblioteca de Alejandría. Afortunadamente, los sucesos se desarrollaron de otra manera.

A través de la extensa literatura indostánica encontramos docenas de grandes Adeptos, bien conocidos de la gente, que enseñaron la misma doctrina - la epopeya del alma humana. Sus nombres no son familiares al oído occidental, pero los testimonios de sus pensamientos, sus obras y sus poderes aún viven. Todavía más, en el apacible e inmutable Oriente existen hoy en día por centenares, personas que saben por su propio conocimiento que la Gran Logia existe aún y tiene sus Mahatmas, Adeptos, Iniciados o Hermanos. Y aún más, en ese país hay tal número de hombres expertos en la aplicación práctica de un poder menor, pero aún maravilloso, sobre la naturaleza y sus fuerzas, que tenemos un volumen innegable de evidencia humana para probar nuestra tesis.

Y si la Teosofía - la enseñanza de esa Gran Logia - es como se dijo científica y religiosa, entonces, desde el punto de vista ético tenemos aún más pruebas. Una poderosa Triada actuando con y por medio de los principios éticos, la forman Buda, Confucio y Jesús. El primero, un hindú, establece una religión que hoy abarca mucho más prosélitos que el Cristianismo, enseñando, centurias antes de Jesús, la misma ética que éste enseñó y que había sido ya promulgada siglos antes de Buda. Jusús, que viene a reformar a su pueblo, repite esta ética antigua, y Confucio hace lo mismo en la antigua y honorable China.

1 Essays on Some Controverted Questions. Londres 1891.

2 El Mundo Oculto. Londres 1881.

3 Bhagavad-Gita, Capítulo VIII.

4 Bhagavad-Gita, Capítulo VII.

 

Sumario

CAPITULO Icontinuación

LA TEOSOFIA Y LOS MAESTROS

 

El Teósofo afirma que todos estos grandes nombres representan miembros de una misma doctrina. Que tales caracteres extraordinarios que aparecen de cuando en cuando dentro de la civilización occidental, como San Germán, Jacobo Boehm, Cagliostro, Paracelso, Mesmer, el Conde de San Martín y la señora H. P. Blavatsky, fueron agentes encargados de cumplir en el momento propicio el trabajo de la Gran Logia. Es cierto que ellos son genralmente ultrajados y calificados como impostores, aunque nadie puede decir por qué lo son, ya que generalmente ellos confieren beneficios y trazan proyecciones o hacen descubrimientos que resultan de gran valor para la ciencia después de su muerte. Pero el mismo Jesús sería tildado hoy de impostor, si apareciese en una iglesia de la Quinta Avenida de Nueva York reprochando a los profesos cristianos. Paracelso fue el creador de valiosos métodos y tratamientos médicos, ahora universalmente adoptados. Mesmer enseñó el hipnotismo bajo otro nombre. Madame Blavatsky introdujo una vez más a la atención de Occidente el sistema más importante, por mucho tiempo conocido por la Gran Logia, referente al hombre, su naturaleza y su destino. Pero todos ellos por igual son calificados de impostores por gentes que no tienen ninguna filosofía original propia, y cuyas clases mendicantes y criinales exceden en grado de miseria y en número a los de cualquier otra civilización de la tierra.

No será raro de parte de casi todos los lectores occidentales el maravillarse de que hay seres humanos que pueden saber tanto y poseer tal poderío sobre las operaciones de la ley natural, como he atribuído a los Iniciados, ahora conocidos como Mahatmas. En la India, en China y en otras tierras Orientales este hecho no asombraría a nadie, porque allí, a pesar de que todo lo concerniente a la civilización materialista está ahora en un estado de atraso, jamás han perdido la creencia en la naturaleza interior del hombre, y en el poder que él puede ejercer si tal es su voluntad. Por consiguiente, ejemplares vivientes de esos poderes y capacidades jamás han estado ausentes de esos pueblos. Pero en Occidente, una civilización materialista que ha surgido a base de la negación de la vida y naturaleza del alma a consecuencia de una reacción a un dogmatismo ilógico, no ha habido ninguna investigación sobre estos asuntos y, hasta hace poco, el público en general no ha creído en la posibilidad de que un ser humano, excepto un supuesto Dios, poseyese tal poderío.

Un Mahatma dotado de poderes sobre espacio, tiempo, mente y materia, es ciertamene una posibilidad, precisamente porque él es un homre perfeccionado. Cada ser humano posee en gérmen todos los poderes atribuídos a estos grandes Iniciados; la diferencia yace únicamente en el hecho de que, en general, nosotros no hemos desarrollado aquellos que poseemos en gérmen, mientras que el Mahatma ha pasado a través de tales disciplinas y experiencias que han ocasionado el desarollo de todos los poderes humanos ocultos en él, y ha conferido dones que aparecen como divinos a los ojos de sus hermanos menos avanzados.

La Telepatía, la facultad de leer el pensamiento, y el hipnotismo, conocidos por la Teosofía por mucho tiempo, demuestran la existencia en el hombre, de planos de conciencia, funciones y facultades hasta la fecha no soñadas. La lectura del pensamiento y el influir a distancia sobre la mente del sujeto hipnotizado, prueban la existencia de una mente que no está totalmente subordinada al cerebro, y que existe un medio por el cual el pensamiento influyente puede ser transmitido. Basándose en el dominio de la ley, los Iniciados pueden comunicarse entre sí a cualquier distancia. La exposición razonada de esta facultad, aún no admitida por las escuelas de hipnotismo, es que si las dos mentes vibran al unísono o pasan al mismo estado, ambas pensarán de igual manera; o en otras palabras, el que ha de percibir a larga distancia, recibe la onda o impresión transmitida por el otro. En la misma forma ocurren los demás poderes o facultades, no importa cuán extraordinarios sean. Esos poderes son naturales aunque ahora raros, al igual que una gran habilidad musical es natural aunque no sea un fenómeno común. Si un Iniciado puede hacer mover un objeto sólido sin tocarlo, es porque tiene comprensión de las dos leyes, de atracción y repulsión, de las cuales la gravedad es sólo una de ellas; si él es capaz de precipitar del aire invisible el carbón que nosotros sabemos se oculta en el mismo, y de convertir ese carbón en frases redactadas sobre el papel, es por medio de su conocimiento de la química oculta superior y el ejercicio de una disciplinada y poderosa facultad de imaginación creadora que cada ser humano posee. Si el Iniciado lee los pensamientos de uno con facilidad, eso es el resultado del uso de los poderes internos y reales de la visión, que no requieren la ayuda de una retina para ver la finísima malla de la imagen que el vibrante cerebro del hombre teje frente a sí mismo. Todo lo que el Mahatma puede hacer es natual al hombre perfeccionado; pero si esos poderes aún no nos han sido revelados, es porque la raza es todavía del todo egoísta y aún vive para lo presente y lo transitorio.

Repito, pues, que aunque la verdadera doctrina desaparece de en medio por un tiempo, la misma está llamada a reaparecer, porque, primeramente, está grabada en el imperecedero centro de la naturaleza del hombre, y segundo, la Logia por siempre la conserva, no solamente en archivos reales u objetivos, sino también dentro de los inteligentes y totalmente autoconscientes hombres que después de atravesar con éxito los muchos períodos de evolución que antecedieron a éste en el cual nos encontramos, no pueden perder los valiosos conocimientos que han adquirido. Y en razón de que los Hermanos Mayores representan el más elevado producto de la evolución, por medio de quienes únicamente y en cooperación con toda la familia humana, la realización regular y perfectamente laboriosa de los planes del Gran Arquitecto del Universo puede ser continuada, he creído muy justo hacer referencia a ellos y su Logia Universal, antes de emprender la exposición de otros aspectos de la materia.

 

Sumario

CAPITULO II

PRINCIPIOS GENERALES

Las Enseñanzas Teosóficas actuales tratan principalmente de nuestro planeta, aunque su alcance se extiende a todos los mundos, puesto que ninguna porción del Universo manifestado queda fuera del sistema único de leyes que nos gobiernan. Nuestra tierra, siendo uno de los globos del sistema solar, está sin duda relacionada con Venus, Júpiter y otros planetas; pero como la evolución de la gran familia humana tiene que permanecer eslabonada a su vehículo - la tierra - hasta que todos los componentes de la Raza que están preparados alcancen la perfección, la evolución de la familia humana es de la mayor importancia para sus miembros. Algunas particularidades relativas a los otros planetas serán expuestas más adelante. Comenzaremos por dar una idea general de las leyes que gobiernan al Universo.

El Universo se desarrolla de lo Desconocido, dentro de lo cual ningún hombre ni inteligencia alguna, por grande que fuese, puede penetrar; dentro de siete planos o siete modos o métodos en todos los mundos, y esta diferenciación septenaria causa a su vez la constitución septenaria de todos los mundos dentro del Universo, así como de los seres que en ellos residen. Como fue enseñado desde la antigüedad, los mundos pequeños y grandes son las copias del conjunto o el todo, y el insecto más minúsculo así como el ser más altamente desarrollado, son ambos réplicas en pequeño o en grande del vasto original, que lo incluye todo. De aquí se deriva el proverbio de los antiguos filósofos, "Como es arriba así es abajo".

Las divisiones del Universo septenario se pueden describir aproximadamente como: El Absoluto, el Espíritu, la Mente, la Materia, la Volición, el Akasha o Eter, y la Vida. Podemos usar la palabra Espacio en lugar de "El Absoluto", porque el Espacio es lo que siempre es y dentro de lo cual toda manifestación debe producirse. El término Akasha, tomado del Sánscrito, se usa en lugar del Eter porque nuestro idioma no ha generado aún una palabra adecuada para designar propiamente ese estado tenue o sutil de la materia, el cual es algunas veces llamado Eter por los científicos modernos. Con respecto al Absoluto, nosotros solamente podemos decir que Es. Ninguno de los grandes instructores de la Escuela atribuye cualidades al Absoluto, aunque todas las cualidades existen en El. Nuestro conocimiento comienza con la diferenciación, y todos los objetos, seres o poderes manifestados, no son sino diferenciaciones del Gran Desconocido. Lo más que puede decirse es que lo Absoluto, periódicamente se diferencia a sí mismo, y también periódicamente retrae dentro de sí mismo lo que ha sido diferenciado.

La primera diferenciación - hablando metafísicamente con respecto a tiempo - es el Espíritu, con el que aparecen la Materia y la Mente. Akasha es el producto de la Materia y del Espíritu; la Voluntad o fenómeno de la Voluntad es la fuerza del Espíritu en acción, y la Vida es el resultante de la acción del Akasha impulsado por el Espíritu de la Materia.

Pero la Materia aquí aludida no es la misma que vulgarmente se conoce bajo ese nombre; se trata de la materia real, que permanece siempre invisible y a la que a veces se le ha llamado Materia Primordial. En el sistema Brahmánico se le denomina Mulaprakriti. La enseñanza antigua mantuvo siempre - y hoy lo admite la ciencia - que nosotros solamente vemos o percibimos el fenómeno pero no la esencial naturaleza, cuerpo, o ser de la materia.

La Mente es la parte inteligente del Cosmos y en el conjunto de las siete diferenciaciones superficialmente delineadas anteriormente, la Mente es aquello en lo cual el plan del Cosmos está contenido o fijado. Este plan proviene de un período anterior de manifestación, el cual incrementó el siempre creciente perfeccionamiento, y ningún límite puede fijarse a sus posibilidades evolutivas de perfeccionamiento, porque las manifestaciones periódicas del Absoluto jamás tuvieron un comienzo y nunca tendrán un fin, sino que eternamente continuarán las apariciones y las reabsorciones dentro del seno de lo Desconocido.

Dondequiera que se encuentre un mundo, o que un sistema de mundos en evolución esté en desarrollo, el plan ha sido trazado en la mente universal; la fuerza original viene del espíritu; lo que sirve de base es la materia, la cual es de hecho invisible; la vida sostiene todas las formas que requieran vida y el Akasha es el lazo que conecta la materia de una parte, y el espíritu-mente de la otra.

Cuando un mundo o un sistema de mundos llega al final de ciertos grandes ciclos, se registra un cataclismo en la historia o en la tradición. Estas tradiciones abundan entre los judíos, con su diluvio; entre los babilonios con el suyo; en los papiros egipcios; en la cosmología hindú; y ninguna de ellas es una mera confirmación de la tradición judáica, sino que todas ellas señalan una enseñanza antigua, como también la tenue reminiscencia de las destrucciones y renovaciones periódicas. La historia hebrea no es sino un pequeño fragmento desprendido del pavimento del Templo de la Verdad. Así como periódicamente hay cataclismos menores, o destrucciones parciales, de la misma manera la doctrina mantiene que también existen la evolución y la involución universales. El Gran Aliento surge y retorna eternamente. Cuando El procede a exteriorizarse, cosas, mundos y hombres aparecen; cuando se retira, todo desaparece dentro de la fuente original.

Esta es la vigilia y el sueño del Gran Ser, el Día y la Noche de Brahma; el prototipo o modelo de nuestros días de vigilia y noches de sueño como humanos; de nuestra desaparición de la escena al final de una corta vida humana, y nuestro retorno para emprender nuevamente el trabajo que quedó inconcluso, en una nueva vida y un nuevo día.

La verdadera edad del mundo ha estado envuelta en dudas por mucho tiempo para los investigadores occidentales, quienes hasta el presente han mostrado una singular renuencia a seguir indicaciones de los anales del mundo Oriental, que es de mayor edad que el mundo Occidental. Sin embargo, los Orientales saben la verdad sobre el asunto. Está admitido que la civilización egipcia floreció hace muchos siglos, y puesto que no hay en existencia escuelas egipcias de enseñanza antigua para ofender el orgullo moderno, y quizás porque los Judíos "salieron de Egipto" para imponer sobre el progreso moderno una mal comprendida tradición mosáica, las inscripciones cinceladas en las rocas y escritas sobre papiro obtienen un poco más de crédito hoy que el pensamiento viviente y los anales de los hindúes. Porque estos últimos aún viven entre nosotros y no sería dable admitir que una raza pobre y conquistada poseyera conocimientos con respecto a la edad del hombre y del mundo, que la flor de los hombres cultivados, guerreros y conquistadores de Occidente, ignoran por completo. Desde que los frailes ignorantes y los teólogos de Asia Menor y de Europa lograron imponer la narración mosaica del génesis de la tierra y del hombre sobre la surgiente evolución occidental, los más sabios de nuestros hombres de ciencia han permanecido atemorizados frente a los años que han transcurrido desde Adán, o han sido deformados en su pensamiento y percepción cada vez que han vuelto sus ojos hacia cualquier otra cronología diferente a la de unas cuantas tribus de los hijos de Jacob. Aún la noble, antigua y silenciosa pirámide de Giza, vigilada por la Esfinge y el Memnon de piedra, ha sido degradada por Piazzi-Smyth y otros, al pretender ver en ella la prueba de que la pulgada inglesa debe prevalecer y que el "Domingo Continental" contraviene las leyes del Supremo, y sin embargo, en la narración mosáica, en donde uno esperaría encontrar una referencia a tal prueba como la de la pirámide, no podemos hallar ningún indicio de ella y sólo es mencionada la construcción, por el Rey Salomón, de un templo acerca del cual jamás ha habido una huella.

Pero el Teósofo sabe por qué la tradición hebraica llegó a ser así un aparente atraso en la mente de Occidente; él conoce la relación entre el Judío y el Egipcio, lo que es y lo que va a ser la resurrección de los antiguos constructores de la pirámide del Valle del Nio, en donde han sido escondidos de los ojos profanos, los planos de esos antiguos maestros constructores, hasta que el retorno del ciclo permita su reaparición. Los judíos simplemente conservaron una parte de la sabiduría de Egipto, oculta bajo la letra de los libros de Moisés, y allí se encuentra aún hoy día en lo que ellos llaman la interpretación cabalística u oculta de las Escrituras. Pero las almas egipcias que colaboraron en el planeamiento de la pirámide de Giza, que tomaron parte en el gobierno egipcio, en su teología, su ciencia y su civilización, abandonaron su antigua raza; esa raza se extinguió y los antiguos egipcios continuaron su tarea en las surgientes razas de Occidente, especialmente en aquéllas que están ahora repoblando el continente americano. Cuando Egipto y la India eran más jóvenes había un constante intercambio entre ellos. En la opinión del Teósofo, ambas naciones pensaban similarmente, pero el destino dictó que de las dos, sólo los hindúes debían conservar las antiguas ideas entre los pueblos vivientes. Por lo tanto, tomaré de los anales Brahmánicos del Indostán la doctrina acerca de los días, las noches y los años de la vida de Brahma, quien representa el universo y los mundos.

Esta doctrina de inmediato trastorna la interpretación por tan largo tiempo dada a la tradición mosáica, pero de pleno coincide con la narración evidente en el Génesis de otras y previas "creaciones", así como con la interpretación cabalística del versículo en el Viejo Testamento acerca de los Reyes de Edom, quienes ahí representan previos períodos de evolución, anteriores al que comenzó con Adán, y también coinciden con la creencia sostenida por algunos de los antiguos Padres Cristianos, quienes informaron a sus hermanos acerca de maravillosos mundos y creaciones anteriores.

Se dice que el Día de Brahma dura mil años y que su Noche es de igual duración. En la Biblia Cristiana hay un verso que dice que: "un día le es al Señor como mil años, y mil años, como un día". Esta afirmación ha sido usada generalmente para glorificar el poderío de Jehová, pero tiene una semejanza sospechosa con la más antigua doctrina sobre la duración del día y la noche de Brahma. Ello sería de mayor valor si se le interpretara como una declaración relativa a la aparición periódica de los grandes Días y Noches, de igual duración, del universo de mundos manifestados.

Un día de los mortales se calcula por el sol y consta sólo de doce horas de duración. En Mercurio sería diferente, y en Saturno o Urano tardaría aun más. Pero un día de Brahma se compone de lo que ha sido denominado Manvántara - o período entre dos humanidades - catorce en número. Estos Manvántaras comprenden cuatro billones y trescientos veinte millones de años solares o terrestres y equivalen a un día de Brahma.

Cuando se inaugura este día, la evolución cósmica, en lo que a este sistema solar concierne, comienza, y se toma de uno a dos billones de años en desarrollar la etérea materia primordial, antes de que los reinos astrales del mineral, el vegetal, el animal y el humano sean posibles. Este segundo intervalo toma unos trescientos millones de años y, aún entonces, procedimientos más materiales marchan hacia adelante hasta efectuar la producción de los reinos tangibles de la naturaleza incluyendo al hombre. Esto abarca más de un billón y medio de años. El número de años solares incluídos en el presente período "humano" es de más de dieciocho millones.

Esto es precisamente lo que Herbert Spencer designa como el gradual advenimiento de lo conocido y heterogéneo desde lo desconocido y homogéneo. Porque los antiguos filósofos egipcios e hinduístas nunca admitieron una creación salida de la nada, sino que enérgicamente insistieron simpre en el hecho de la evolución or etapas graduales, de lo heterogéneo y lo diferenciado siempre procedente de lo homogéneo y lo no diferenciado. Ninguna mente puede comprender qué es lo Desconocido, Infinito y Absoluto; ésto es, que no tiene comienzo y que no tendrá fin; que es a la vez el último y el primero, porque, ya sea diferenciado o reabsorbido en Sí mismo, Ello siempre Es. Este es el Dios a que se refiere la Biblia Cristiana, como el Dios alrededor de cuyo pabellón reinan las sombras.

Esta cronología cósmica y humana de los Hindúes es ridiculizada por los orientalistas occidentales, aunque ellos no pueden proveer nada mejor y continuamente están en desacuerdo sobre este mismo tema. En la traducción literaria del Vishnu Purana, de Wilson, éste lo califica de ficción sin fundamento, y de ostentación infantil. Pero los Francmasones, aunque inactivos sobre este asunto, deberían saber algo más sobre éso. Ellos podrían encontrar en la narración de la construcción del templo de Salomón, con materiales heterogéneos traídos de todas partes, y en su erección sin que se oyera el ruido de una herramienta, un acuerdo con esas ideas de sus hermanos egipcios e hindúes, pues el Templo de Salomón simboliza al hombre, cuya estructura es construída, perfeccionada y decorada en silencio y sin que se haga el menos ruido, pero los materiales tuvieron que ser encontrados, acumulados y moldeados en lugares diversos y distantes. Estos son los períodos a que nos referimos anteriormente, muy distantes y muy silenciosos. El hombre no podía tener un templo corporal en el cual residir, hasta que toda la materia en su mundo y a su alrededor no hubiera sido encontrada por el Maestro, que es el hombre interno; y cuando esa materia fue encontrada, los planos para construir el templo requirieron ser elaborados, teniendo después que ser llevados a cabo con minuciosos detalles, hasta que todas las partes estuviesen perfectamente disponibles y ajustadas para incorporarlas a la estructura final. Así pues, en el vasto intervalo de tiempo que comenzó después que la primera casi intangible materia había sido recolectada y amasada, los reinos mineral y vegetal tuvieron sobre la tierra absoluta posesión aquí, con el Maestro - el hombre - quien estaba oculto, invisible en el interior llevando hacia adelante los planes para la fundación del templo humano. Todo ésto requiere muchísimas edades, puesto que sabemos que la naturaleza jamás avanza a saltos. Después que el trabajo rudimentario fue terminado y el templo humano erigido, muchas más edades serían necesarias para que los servidores, sacerdotes y consejeros aprendiesen perfectamente sus funciones, con el fin de que el hombre, el Maestro, pudiera ser capaz de usar el templo para sus mejores y más elevados propósitos.

La doctrina antigua del origen es mucho más noble que la doctrina religiosa Cristiana, o la de la escuela puramente científica. Los religiosos ofrecen una teoría que está en conflicto con la razón y con los hechos, mientras que la ciencia no puede dar a los hechos que observa ninguna razón noble o enaltecedora. Sólo la Teosofía, englobando todos los sistemas y todas las experiencias, da la llave, el plan, la doctrina y la verdad.

La Teosofía afirma que la edad verídica del mundo es casi incalculable y que la del hombre en su desarrollo actual es de más de dieciocho millones de años. Pero lo que al final ha venido a convertirse en el hombre es de una edad vastamente mayor, porque antes de la aparición de los dos sexos, tales como existen actualmente, la criatura humana tenía algunas veces una forma y otras veces otra, hasta que el plan entero, completamente procesado, produjo nuestra presente forma, función y capacidad. Sobre ésto se encuentra una referencia en los antiguos libros, escrita para el profano, en donde se dice que el hombre fue en una época de forma globular. Esto ocurrió en una época en que las condiciones favorecían tal forma y, desde luego, de eso hace más de dieciocho millones de años. Cuando esta forma globular era la norma, los sexos (tal como los conocemos) no se habían diferenciado aún y por lo tanto no había sino un solo sexo, o si se prefiere, ningún sexo.

Durante todas estas épocas, antes de que el hombre viniera a ser lo que es, la evoución iba llevando a cabo el trabajo de perfeccionar diversos poderes o facultades que hoy están en nuestra posesión. Esto fue realizado por el Ego o el hombre verdadero, pasando a través de diversas condiciones de materia, todas diferentes las unas de las otras, y el mismo plan general era y es seguido según prevalece con respecto a la evolución general del Universo, a la cual se hizo alusión anteriormente. Esto quiere decir que los detalles fueron primeramente elaborados en esferas de existencia muy etéreas, en realidad metafísicas. El paso siguiente consistió en traer estos mismos detalles a ser procesados en un plano de materia un poco más denso, hasta que por último se pudo efectuar en nuestro plano actual lo que llamamos impropiamente materia bruta. En estos estados anteriores los sentidos existían más bien en gérmen o en idea, hasta que el plano astral, que es el más próximo a nuestro plano, fue alcanzado, y entonces los sentidos se concentraron hasta convertirse en los sentidos actuales que empleamos ahora por medio de los diferentes órganos externos. Estos órganos exteriores de la vista, el tacto, el oído y el gusto, son muy a menudo erróneamente tomados por el ignorante o el insensato por los verdaderos órganos y sentidos; pero aquél que se detenga y piense, tendrá que reconocer que los órganos exteriores no son sino los intermediarios entre el universo visible y el verdadero Percibidor interior.

Todos estos diversos poderes y potencialidades, al ser finalmente elaborados en este lento pero infalible proceso, al fin introducen en la escena al hombre como un ser septenario, así como también el universo y la tierra misma son septenarios. Cada uno de los siete principios del hombre se deriva de una de las siete originales grades divisiones, y cada uno se relaciona con un planeta o escena de evolución y con una raza en la cual esa evolución fue desarrollada. Así pues, es importante que la primera diferenciación septenaria se tenga presente, puesto que ésta es la base de todo lo que sigue. Así como la evolución universal es septenaria, la evolución de la humanidad es septenaria en su constitución y se lleva a cabo sobre una Tierra también septenaria. A ésto se le denomina en la literatura teosófica la Cadena Planetaria Séptuple, y está íntimamente conectada con la evolución particular del Hombre.

 

Sumario

CAPITULO III

LA CADENA TERRESTRE

Refiriendonos ahora a nuestra Tierra, el panorama presentado por la Teosofía acerca de su génesis, su evolución y la evolución de las Mónadas Humanas, animales, y otras, es bien diferente a las ideas modernas y en ciertas cosas contrario a teorías que prevalecen. Pero las teorías de hoy no son estables. Estas van cambiando don cada siglo, mientras que la doctrina Teosófica nunca es alterada, porque en la opinión de esos Hermanos Mayores, que la han promulgado de nuevo y han señalado su verificación en los textos antiguos, la Teosofía no es sino una exposición de hechos en la naturaleza. La teoría moderna es, por el contrario, siempre especulativa, cambiante y constantemente modificada.

Continuando el plan general trazado en las páginas anteriores, la Tierra es septenaria. La Tierra es una entidad y no una simple masa de materia bruta. Y siendo por consiguiente una entidad de una naturaleza septenaria, deben existir otros seis globos que ruedan con ella en el espacio. Este grupo de siete globos ha sido denominado la "Cadena Terrestre", la "Cadena Planetaria". En la obra "Budismo Esotérico" esto está claramente expresado, pero en ese libro se da una interpretación más bien materialista, que lleva al lector a pensar que la doctrina habla de siete globos distintos, todos separados aunque conectados los unos a los otros. Uno se ve forzado a sacar en conclusión que el autor quiso decir que el globo Tierra es tan distinto de los otros seis como Venus es de Marte.

Esta no es la doctrina. La Tierra es uno de los siete globos con respecto a la conciencia del hombre solamente, porque cuando el hombre funciona en uno de los siete, él lo percibe como un globo distinto sin alcanzar a ver los otros seis. Esto está en perfecta correspondencia con el hombre mismo, quien posee otros seis constituyentes, de los cuales solamente el cuerpo físico es visible porque se encuentra ahora funcionando sobre la Tierra, o sea, el cuarto globo, y su cuerpo comprende y representa a la Tierra. Los siete "globos" constituyen una sola masa o un gran globo y todos ellos se interpenetran los unos con los otros; y tenemos que decir "globo", porque la forma última es globular o esférica. Si uno confía ciegamente en la interpretación dada por Mr. Sinnett, entonces se podría suponer que los globos no se interpenetran entre sí, sino que están enlazados por corrientes o líneas de fuerza magnética. También, si se presta demasiada atención a los diagramas usados en la "Doctrina Secreta" para ilustrar el sistema, sin prestar la debida atención a las explicaciones y precauciones dadas por H. P. Blavatsky, puede incurrirse en el mismo error. Pero tanto ella como sus instructores Adeptos han dicho que los siete globos de nuestra cadena están en "coadunación" entre sí, pero no en consubstancialidad 1. Esto está además reiterado por precauciones de no confiar en las estadísticas o en los diagramas de superficie plana, sino más bien contemplar el aspecto metafísico y espiritual de la doctrina según ha sido expresada en inglés. Así, pues, de la misma fuente de donde proviene el libro del señor Sinnett, nosotros tenemos la aseveración de que estos globos están unidos en una sola masa aunque difieran los unos de los otros en substancia, y que esa diferencia de substancia se debe a un cambio del centro de conciencia.

La Cadena Terrestre de siete globos, según se ha explicado, es la reencarnación directa de una cadena anterior de siete globos, y esa familia anterior de siete globos fue la Cadena Lunar, siendo la Luna misma el representante visible del cuarto globo de la vieja cadena. Cuando esa vasta entidad anterior compuesta de la Luna y de otros seis globos más, todos unidos en una masa, llegaron al límite final de su vida, esta cadena lunar murió lo mismo que mueren todos los seres. Cada uno de los siete globos lanzó sus energías al espacio, impartiendo al polvo cósmico - materia - una vida o vibración similar, y la fuerza cohesiva del conjunto total mantuvo ligadas las siete energías. Esto dio por resultado el desarrollo de la actual Cadena Terrestre, compuesta de siete centros de energía o de evolución, consolidados en una sola masa. Como la Luna fue el cuarto globo - físico - de la serie antigua, se encuentra en el mismo plano de percepción que la Tierra, y como nosotros estamos ahora confinados en nuestra conciencia mayormente a la Tierra no podemos ver sino únicamente uno de los siete globos anteriores, o sea, nuestra Luna o cuarto globo de la Cadena Lunar. Cuando nosotros funcionamos en cualquiera de nuestros siete globos, veremos en nuestro cielo el correspondiente viejo cadáver del globo, el cual será siempre una Luna, pero no estaremos viendo más la Luna actual. Venus, Marte, Mercurio y los otros planetas visibles, son todos globos del cuarto plano de distintas masas planetarias, y por esa razón son visibles a nuestros ojos, mientras que los otros seis centros de energía y de conciencia que los acompañan nos son invisibles. Todos los diagramas sobre superficies planas solamente obscurecerán la teoría, porque desgraciadamente un diagrama necesita divisiones lineales.

La corriente o masa de Egos que evoluciona sobre los siete globos de nuestra cadena es limitada en número; sin embargo, la cantidad es enorme, porque aunque el universo es ilimitado e infinito, aún así, en cualquier porción particular del Cosmos, en donde la manifestación y la evolución han comenzado, hay un límite para la extensión de la manifestación, y para el número de Egos comprometidos en la misma, y el número total de Mónadas que ahora marchan a través de la evolución en nuestra Cadena Terrestre, vino de los siete planetas o globos antiguos que ya he descrito. En el Budismo Esotérico a esta masa de Egos se la denomina una "oleada de vida", que significa la corriente de Mónadas. Esos Egos alcanzaron esta masa planetaria, representada a nuestra percepción por el foco central: Nuestra Tierra, y comenzó su evolución por el Globo A o No. 1, descendiendo como un ejército o un río. El primer contingente comenzó sobre el Globo A y pasó allí a través de una larga evolución, con cuerpos apropiados a tal estado de materia; entonces pasó al Globo B, y así sucesivamente, a través de todos los siete grandes estados de conciencia a los cuales se ha llamado globos. Cuando el primer contingente dejó el Globo A, otros prosiguieron en suguimiento al mismo curso, avanzando el ejército entero con regularidad a lo largo de la ruta septenaria.

Esta jornada prosiguió durante cuatro revoluciones alrededor del todo; para entonces, el contingente completo o corriente de Egos había llegado de la antigua Cadena Lunar, y estando ya completa, ningún Ego más pudo entrar después de la mitad de la cuarta ronda. Todas estas clases que arribaron en períodos diferentes, continúan el mismo proceso circular hasta que completen siete Rondas a través de los siete centros planetarios de conciencia; cuando las siete sean terminadas, habrá sido adquirida tanta perfección como la que es posible en ese inmenso período de evolución, y entonces esta Cadena o masa septenaria de "globos" morirá en su oportunidad para dar nacimiento a otras series de Cadenas.

Cada uno de estos globos es usado por la ley evolutiva para el desarrollo de Siete Razas y de los sentidos, facultades y poderes propios a ese estado de materia: la experiencia de los siete globos es necesaria para alcanzar un desarrollo perfecto. Esta es la razón por la que tenemos las Rondas y las Razas. La Ronda es un recorrido a través de los siete centros de conciencia planetaria; la raza es determinada por la aparición de caracteres permanentes en los grupos de Egos evolucionantes en cada uno de esos siete centros. Hay siete razas para cada globo, pero finalmente el total de cuarentinueve razas sólo suman siete Grandes Razas. La particular septena de razas sobre cada globo o centro planetario, no forma en realidad sino una raza de siete constituyentes o peculiaridades especiales en cuanto a facultades y poderes.

Y como ninguna raza completa podría evolucionar en un instante sobre ninguno de los globos, los lentos y ordenados procesos de la naturaleza, que no permiten saltos, deben proceder por medios apropiados. Por lo tanto, las sub-razas tienen que ser desarrolladas una después de otra antes de que la Raza-raíz perfecta sea formada, y entonces esa Raza-raíz proyecta sus vástagos mientras está en el proceso de declinación, preparándose para el advenimiento de la futura gran-raza.

Para ilustrar esta tesis se ha enseñado claramente que en estas Américas evolucionará la nueva - sexta - raza; y aquí todas las razas de la tierra están actualmente ocupadas en un gran proceso de amalgamación, de lo cual resultará una sub-raza altamente desarrollada, después de la cual otras razas serán desarrolladas por procesos similares, hasta que la nueva raza esté completa.

Entre el fin de una gran raza y el comienzo de otra, hay un período de reposo en lo que al globo concierne, porque entonces la corriente de Egos hermanos parte para otro globo de la cadena, con el fin de seguir adelante con la evolución de otros poderes y de otras facultades. Pero cuando la última, la séptima raza ha aparecido y se ha perfeccionado plenamente, una gran disolución sobreviene, similar a la que se ha descrito brevemente, como la que antecedió al nacimiento de la Cadena Terrestre, y entonces el mundo desaparece como una cosa tangible, y en lo que al oído humano concierne allí reina sólo el silencio. Se dice que éste es el origen de la creencia tan común de que el mundo llegará a un final, que también habrá el día del juicio, o que han habido diluvios o conflagraciones universales.

Al considerar la evolución en la Tierra, se ha dicho que la corriente de Mónadas comienza primeramente a trabajar o laborar la masa total de materia que se encuentra en el llamado estado elemental cuando todo es gaseoso o ígneo; porque la antigua y verdadera teoría es que ninguna evolución es posible sin la Mónada como agente vivificador. En esta primera etapa no existe todavía lo animal, ni lo vegetal. Entonces aparece el mineral, cuando la masa completa endurece, siendo las Mónadas aprisionadas dentro de la misma. Luego, las primeras Mónadas emergen dentro de la forma vegetal, que ellas mismas construyen. El reino animal aún no ha aparecido. Después, la primera clase de Mónadas emerge del vegetal y produce el animal, luego el modelo humano, astral e indefinido, y ya entonces tenemos los minerales, los vegetales, los animales y los futuros hombres, pues la segunda y subsecuentes clases están aún desarrollándose en los reinos inferiores. Cuando llega la mitad de la Cuarta Ronda, no entran más Mónadas en el escenario humano, ni entrarán más hasta que una nueva masa planetaria, reencarnada de la nuestra, entre en manifestación. Este es el proceso completo superficialmente expuesto, excluyendo muchos detalles, ya que en una de las Rondas el hombre aparece antes que los animales. Pero este detalle no debe llevarnos a confusión alguna.

Expresándolo en otras palabras, el plan aparece primeramente en la mente universl, después de lo cual el modelo o base astral es formado, y cuando ese modelo astral queda terminado, el proceso entero se repite con el fin de condensar la materia hasta la mitad de la Cuarta Ronda. Subsecuente a eso, lo cual será nuestro porvenir, la masa entera se espiritualiza, dotada de plena conciencia y todo el grupo de globos es elevado a un plano superior de desarrollo. En el proceso de condensación anteriormente citado, hay un cambio con respecto al momento de la aparición del hombre sobre el planeta. Pero con respecto a estos detalles, los Maestros sólo han dicho "que en la Segunda Ronda el plan varía, pero que la variación no se le dará a conocer a esta generación". Por lo tanto, a mí no me es posible darla, pero no hay ambigüedad sobre el hecho de que siete grandes razas tienen que desarrollarse aquí sobre este planeta y que la colección entera de las razas tiene que cursar siete veces alrededor de la serie completa de los siete globos.

Los seres humanos no aparecieron primeramente sobre la tierra separados en dos sexos. Los primeros fueron asexuales, luego fueron transformados en hermafroditas y finalmente se separaron en macho y hembra. Esta separación de los seres humanos en femenino y masculino tuvo lugar hace más de dieciocho millones de años. Por esa razón, en las antiguas escuelas se asignó a nuestra humanidad la edad de dieciocho millones de años, y un poco más.

1 Doctrina Secreta, Vol I, Pág. 166. Primera edición.

 

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CAPITULO IV

LA CONSTITUCION SEPTENARIA DEL HOMBRE

Con respecto a la naturaleza del hombre, en los círculos religiosos Cristianos nos encontramos dos ideas prevalecientes: una es la enseñanza y la otra es su común aceptación. La primera ciertamente no es ningún secreto dentro de la Iglesia, pero es tan raramente divulgada a los laicos que parece ser casi un arcano para las muchedumbres. La gran mayoría de las personas creen tener un alma y un cuerpo y ahí terminan sus pesquisas. Lo que en realidad el alma es y si ésta es o no la persona verdadera, o si tiene poderes propios, no es algo que se investiga; los predicadores generalmente se limitan a tratar sobre su salvación o condenación. Y al hablar así del alma, como si fuera una cosa diferente de uno mismo, la gente ha adquirido una idea subyacente de que ellos no son almas, ya que pueden perder tal alma. De ésto ha devenido una tendencia hacia el materialismo, que induce a los hombres a prestar mayor atención al cuerpo que al alma, siendo esta última abandonada a la tierna misericordia de los sacerdotes; y entre los disidentes, el cuidado del alma es muy frecuentemente diferido hasta el día de la muerte. Pero cuando la verdadera doctrina se comprende se podrá ver que el cuidado del alma, que es el Yo impersonal o superior, es un asunto vital que requiere atención de día a día y que no puede ser diferido sin causar un penoso daño al hombre completo: cuerpo y alma.

La enseñanza Cristiana, sustentada por San Pablo, puesto que en él descansa en efecto el Cristianismo dogmático, es que el hombre está compuesto de cuerpo, alma y espíritu. Esta es la constitución trina del hombre en la que creen los teólogos, pero ocultada en el trasfondo porque su investigación podría resultar en la readopción de puntos de vista considerados como ortodoxos en el pasado, pero que ahora son heréticos; porque cuando colocamos el alma entre el espíritu y el cuerpo, estamos muy próximos a la necesidad de examinar el problema de la responsabilidad de esa alma, ya que el cuerpo mismo no puede tener ninguna responsabilidad. Y con el fin de hacer responsable al alma de los actos cometidos, debemos asumir que el alma posee poderes y facultades. A partir de ésto, es fácil tomar la actitud de que el alma puede ser racional o irracional, igual que pensaron los griegos algunas veces, y entonces ya no queda sino un paso para subsecuentes proposiciones teosóficas.

Esta concepción tríptica de la naturaleza del hombre contiene, en efecto, la enseñanza Teosófica de la constitución septenaria, porque las otras cuatro divisiones que faltan en la clasificación, se pueden encontrar en los poderes y facultades del cuerpo y del alma, según procuraré demostrar más adelante. Esta convicción, de que el hombre es de constitución septenaria y no simplemente una dualidad, fue sostenida desde hace largo tiempo y claramente inculcada a cada individuo en el pasado con las correspondientes demostraciones; pero lo mismo que otras doctrinas filosóficas, esta convicción se perdió de vista, pues fue gradualmente retirada en la época en que la moral degeneraba en la Europa Oriental, antes de que el materialismo hubiera adquirido completa prepoderancia en unión del escepticismo, su hermano gemelo. A su retiro, quedó dentro del Cristianismo la actual doctrina de cuerpo, alma y espíritu. La razón de tal encubrimiento y de su rejuvenecimiento en este siglo, está muy bien expresada por la señora H. P. Blavatsky en su Doctrina Secreta. En respuesta a la declaración "no podemos comprender cómo el más mínimo peligro pudiera surgir de la revelación de una doctrina tan puramente filosófica como la de la evolución de la cadena planetaria", ella dice:

El peligro era éste: Tales doctrinas, como la de la cadena planetaria y de las siete razas, de inmediato dan una pauta de la naturaleza septenaria del hombre, porque cada principio está correlacionado con un plano, un planeta y una raza, y los principios humanos están en cada plano en correlación con las séptuples fuerzas ocultas; esas fuerzas de los planos superiores poseen un poder oculto formidable, el abuso del cual causaría a la humanidad males incalculables. Esta es una pista que quizás no sea tomada como tal por la generación actual, especialmente los occidentales, protegidos como están por su misma ceguera y su incredulidad ignorante y materialista, pero una pista que no obstante, sería muy verídica en los primeros siglos de la era cristiana, para pueblos plenamente convencidos de la realidad del ocultismo y entrando en un ciclo de degradación que los preparaba para el abuso de los poderes ocultos, y una hechicería de la peor descripción.

El señor A. P. Sinnett, en un tiempo funcionario del gobierno de la India 1, fue el primero en bosquejar en esta época la verdadera naturaleza y constitución del hombre en su libro "El Budismo Esotérico", el cual fue recopilado de informaciones transmitidas a él por H. P. Blavatsky directamente desde la Gran Logia de Iniciados a la que ya se ha hecho referencia. Y así, al presentar la antigua doctrina ante la civilización occidental, él le confirió un gran beneficio a su generación y ayudó considerablemente a la causa de la Teosofía. Esa clasificación fue:

1) Cuerpo Físico, o Rupa
2) Vitalidad, o Prana-Jiva
3) Cuerpo Astral, o Linga-Sarira
4) Alma Animal, o Kama-Rupa
5) Alma Humana, o Manas
6) Alma Espiritual, o Kama-Rupa
7) Espíritu, o Atma

Las palabras en letra bastardilla, en el idioma Sánscrito, son los equivalentes de los términos adoptados en inglés por él. Esta clasificación continúa en pie en nuestros días para todos los usos prácticos, pero es susceptible de modificación y extensión. Por ejemplo, una modificación ulterior, que coloca el cuerpo astral en segundo lugar en vez del tercero, no altera substancialmente la clasificación. Esta clasificación da inmediatamente una idea de lo que es el hombre, que es muy distinta a la vaga descripción expresada con las palabras "cuerpo y alma", y también reta audazmente el concepto materialista de que la mente es el producto del cerebro, o sea, una parte del cuerpo. No se tiene la pretensión de que estos príncipios fueran desconocidos hasta ahora, porque han sido conocidos de diferentes maneras, no solamente por los hindúes sino también por muchos europeos; sin embaro, la simple presentación de la constitución séptuble del hombre, en combinación íntima con la constitución septenaria de una cadena de globos a través de la cual el ser evoluciona, no había sido dada. El abate francés Eliphas Levi, escribió sobre el reino astral y el cuerpo astral, pero evidentemente no tenía conocimientos del resto de la doctrina, y aún cuando los hindúes poseían los otros términos en su idioma y filosofía, no usaban una clasificación septenaria, sino que dependían mayormente de una clasificación cuádruple y sin duda ocultaban (si es que tenían conocimiento de ello) la doctrina acerca de una cadena de siete globos, incluyendo la tierra. Por cierto, un hindú erudito, Subba Row, ya fallecido, afirmaba que ellos sabían de una clasificación septenaria, pero que tal clasificación no había sido ni sería divulgada.

Considerando estos constituyentes del hombre desde otro punto de vista, nosotros diríamos que el hombre inferior es un ser compuesto, pero en su naturaleza real es una unidad o un ser inmortal, incluyendo una trinidad compuesta de Espíritu, Discernimiento y Mente, la cual requiere cuatro instrumentos inferiores y mortales para poder trabajar en la materia y obtener la experiencia que la naturaleza confiere.

A esta Trinidad se le denomina Atma-Buddhi-Manas en el idioma Sánscrito, términos difíciles de traducir al castellano.

Atma es el Espíritu; Buddhi, es la facultad más elevada del intelecto, aquello que discierne y juzga; Manas, es la mente. Esta triple combinación es el hombre real, y sin duda alguna esta doctrina es el origen de la enseñanza teológica acerca de la Trinidad del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Los cuatro instrumentos o vehículos inferiores se bosquejan a continuación:

 

Atma,
Buddhi,
Manas
,
Pasiones y Deseos,
Principio de Vida,
Cuerpo Astral,
Cuerpo Físico

Estos cuatro constituyentes inferiores y materiales son transitorios y por su naturaleza están sujetos de por sí a ser desintegrados, así como también a separarse los unos de los otros. Cuando llega la hora de comenzar su separación, la combinación de los cuatro no puede mantenerse por más tiempo, el cuerpo físico muere, los átomos que componen cada uno de los cuatro comienzan a separarse unos de otros, y la combinación completa, al ser desarticulada, ya no es capaz de servir de instrumento al hombre verdadero. Esto es lo que entre nosotros los mortales se denomina "muerte"; pero no es muerte para el hombre real, porque éste es imperecedero, persistente, inmortal. El es, por esta razón, llamado la Triada o la Trinidad indestructible, mientras que los otros instrumentos son conocidos como el Cuaternario, o los Cuatro Mortales.

Este cuaternario u hombre inferior es un producto de la substancia y de las leyes cósmicas o físicas, y ha sido desarrollado durante el transcurso de las edades partiendo de la substancia cósmica, lo mismo que cualquier otro objeto físico, y por consiguiente está sujeto a las leyes físicas, fisiológicas y psíquicas que gobiernan el conjunto de la raza humana. Por lo tanto, su posible período de duración puede ser calculado lo mismo que un ingeniero puede calcular el esfuerzo de tensión de los metales usados en la construcción de puentes. Cualquier agregado en la forma humana, integrada por estos constituyentes, está por lo tanto limitado en duración por las leyes del período evolutivo durante el cual existen. Hoy en día es generalmente de unos setenta a cien años, pero su posible duración es más larga. Así, en la historia hay casos de personas ordinarias que han vivido hasta la edad de doscientos años; y por medio de un conocimiento de las leyes ocultas de la naturaleza, el límite posible de duración puede ser extendido a cuatrocientos años aproximadamente.

 

El hombre
físico
visible se
compone de:
Cerebro,
Nervios,
Sangre,
Huesos,
Linfa,
Músculos,
Organos de Sensación y Acción, y piel
El hombre
físico
invisible se
compone de:
Cuerpo Astral,
Pasiones y deseos,
El Principio de Vida (llamado prana o jiva)

Por ésto se notará que la parte física de nuestra naturaleza se extiende a una segunda división, que aunque invisible a los ojos externos, es sin embargo material y está sujeta a la desintegración. Por razón de que la gente en general ha estado acostumbrada a admitir como real solamente lo que puede ver con los ojos físicos, la generalidad de los hombres ha llegado por último a suponer que lo invisible no es ni real ni material. Pero ellos se olvidan de que aún sobre el plano terrestre hay gases nocivos que son invisibles aunque reales y poderosamente materiales, o de que el agua puede existir en forma invisible suspendida en el aire, hasta que las condiciones atmosféricas la alteran y causan su precipitación.

Recapitulemos, pues, antes de entrar en detalles. El Hombre Real es la Trinidad de Atma-Buddhi-Manas, o Espíritu, Alma y Mente, y emplea ciertos agentes e instrumentos para ponerse en contacto con la naturaleza, a fin de conocerse a sí mismo. Estos instrumentos y estos agentes se encuentran en los Cuatro constituyentes inferiores, o Cuaternario. Cada uno de los principios es en sí mismo un centro de percepción para la particular experiencia que corresponde a su propio campo de acción, siendo el cuerpo físico el más inferior, el menos importante y el más transitorio de toda la serie. Porque cuando nosotros llegamos al cuerpo, procediendo de la Mente Superior, puede demostrarse que los órganos de aquél, privados del hombre interior, son en sí mismos insensibles e inútiles. La vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato no pertenecen al cuerpo, sino al segundo e invisible hombre físico. Los verdaderos órganos que sirven para el ejercicio de esas facultades se encuentran en el Cuerpo Astral, y esos órganos en el cuerpo físico no son sino los instrumentos mecánicos exteriores de coordinación entre la naturaleza y los verdaderos órganos interiores.

1 El señor Sinnet fue el editor del Pioneer de Allahabad, el órgano oficial del Gobierno de la India.

 

Sumario

CAPITULO V

CUERPO FISICO Y CUERPO ASTRAL

El cuerpo, considerado como un conjunto de carne, huesos, músculos, nervios, sustancia cerebral, bilis, mucosidades, sangre y piel, es objeto de un cuidado exclusivo para un excesivo número de personas, quienes hacen de él un dios porque han llegado a identificarse a sí mismos con él, refiriéndose únicamente al cuerpo cuando dicen "yo". Cuando es abandonado, el cuerpo queda exento de sensación y en tal caso actúa únicamente por acción refleja e impulso automático. Esto lo observamos durante el sueño, porque entonces el cuerpo asume actitudes y efecuta movimientos sin el consentimiento del hombre despierto. El cuerpo se asemeja a nuestra madre tierra, en que está formado por un número de "vidas" infinitesimales. Cada una de estas vidas es un punto de sensitividad. No hay allí tan sólo microbios, bacilos y bacterias, sino que éstas están compuestas de otras vidas y ésas de otras aún más diminutas. Estas vidas no son las células del cuerpo, sino que forman dichas células, manteniéndose siempre dentro de los límites asignados a la célula por la evolución. Estas vidas están siempre en rotación y moviéndose conjuntamente por todo el cuerpo, encontrándose tanto en espacios aparentemente vacíos, como también en donde se ve carne, membranas, huesos y sangre. Se extienden igualmente hasta una distancia determinada, más allá de los límites exteriores actuales del cuerpo.

Uno de los misterios de la vida física yace oculto entre esas "vidas". Su acción, impelida por la Energía Vital - denominada Prana o Jiva - explicará la existencia activa y la muerte física. Esas vidas están divididas en dos clases: una, los destructores, la otra, los preservadores, y estas dos luchan entre sí desde el nacimiento hasta el triunfo de los destructores. En esta lucha la Energía Vital misma pone fin al conflicto, porque la vida es la que mata. Esto puede parecer heterodoxo, pero en la filosofía Teosófica se le considera como un hecho. Porque según se dice, el infante vive porque la combinación de sus órganos perfectamente sanos es capaz de absorber la vida en que está sumergido y que le rodea en el espacio, y es llevado al sueño cada noche por la abrumadora fuerza de la corriente de vida, puesto que los preservadores entre las células del cuerpo juvenil no están aún dominados por los destructores. Estos procesos del sueño y de la vigilia, son simple y únicamente el restablecimiento del equilibrio durante el sueño y la acción producida por la ruptura de tal equilibrio cuando se está despierto. Esto puede ser comparado con la luz del arco voltáico, en que el arco radiante de luz al punto de resistencia es el símbolo del hombre activo y en vela. Así, en el sueño nosotros continuamos absorbiendo y no resistiendo la Energía Vital; cuando estamos despiertos estamos expeliendo esa energía, pero existiendo la Energía Vital a nuestro alrededor como un océano en el cual nadamos, nuestro poder para expelerla es necesariamente limitado. En el momento en que despertamos estamos en equilibrio en lo que toca a nuestros órganos y a la vida; cuando nos quedamos dormidos estamos aún más llenos de vida de lo que estábamos al despertar en la mañana; la Energía Vital nos ha agotado; ella finalmente mata al cuerpo. Tal contienda no podría ser sostenida por siempre, puesto que el peso de la vida de todo el sistema solar está en oposición directa al poder de resistencia enmarcado en una pequeña forma humana.

Los Maestros de Sabiduría consideran que el cuerpo es el más transitorio, inestable e ilusorio de toda la serie de constituyentes del hombre. El cuerpo no permanece igual ni por un instante. En perpetua transformación, en contínuo movimiento por todas partes, el cuerpo, aunque tangible, no está nunca en realidad terminado o concluído. Los antiguos percibieron ésto perfectamente, porque elaboraron una doctrina denominada Nitya Pralaya, o el contínuo cambio de las cosas materiales: la contínua destrucción. Esto es conocido ahora por la ciencia en su doctrina del metabolismo y de que el cuerpo sufre una completa alteración y renovación cada siete años. Al concluir los primeros siete años, el cuerpo no es el mismo que fue al nacer. Al final de nuestros días el cuerpo ha cambiado siete o quizás más veces y sin embargo presenta la misma apariencia general y fisonómica desde la madurez hasta la muerte, así como también permanece en una misma forma humana desde el nacimiento hasta la madurez. Este es un misterio que la ciencia no puede explicar; es un asunto atinente a las células y a los medios por los cuales la forma humana en general se conserva.

La "célula" es una ilusión; no es sino una mera palabra y no tiene existencia como una cosa material, porque cada célula se compone de otras partes. ¿Qué es entonces una célula? La célula es la forma ideal dentro de la cual los actuales átomos físicos - formados de "vidas" - se organizan entre sí. Ya que se ha admitido que las moléculas físicas están constantemente abandonando el cuerpo, las mismas han de estar abandonando las células a cada instante. Por lo tanto, no hay tal célula física, sino tan sólo los límites privativos de una célula, las paredes ideales y la forma general. Las moléculas asumen su posición dentro de la forma ideal, de acuerdo con las leyes de la naturaleza, y abandonan ésta a su vez casi inmediatamente para abrirle campo a otros átomos. Y como ocurre con el cuerpo, lo mismo acontece con la tierra y con el sistema solar. Esto también sucede con todos los objetos materiales, aunque en una medida más lenta. Estos están todos en constante moción y cambio. Esta es la sabiduría moderna y también la sabiduría antigua; es la explicación física de la clarividencia, la clariaudiencia, la telepatía y la lectura del pensamiento. Esto ayuda a demostrar cuán alucinadora e insatisfactoria cosa es nuestro cuerpo.

Aunque estrictamente el Cuerpo Astral (Linga Sarira, en Sánscrito) es el segundo constituyente del hombre, nosotros examinaremos la Energía Vital (Prana y Jiva, en Sánscrito) en conjunto con el Cuerpo Astral, porque a nuestra observación, el fenómeno de la vida se muestra más claramente en relación con el cuerpo.

La vida no es el resultado del funcionamiento de los órganos, ni tampoco cesa o se pierde cuando el cuerpo se disuelve. La vida es un principio universalmente interpenetrante; es el océano dentro del cual flota la tierra, e igualmente interpenetra nuestro globo y todos los seres y objetos que en él se encuentran. La vida labora incesantemente sobre nosotros y a nuestro alrededor, latiendo contra y a través de nosotros eternamente. Cuando ocupamos el cuerpo, empleamos simplemente un instrumento más especializado que cualquier otro para tratar con ambos, Prana y Jiva. Estrictamente hablando, Prana es aliento, y puesto que el aliento es necesario para el sostenimiento de la vida en el mecanismo humano, aliento es la palabra más aceptable. Jiva, significa "vida" y también se aplica al alma viviente, porque la vida en general se deriva de la misma Vida Suprema. Jiva, por lo tanto, se presta a una aplicación general, mientras que Prana es más específica. No se puede decir que uno posea una cantidad determinada de esa Energía Vital, ya que ésta regresaría a su fuente original si el cuerpo fuese incinerado, sino más bien debería decirse que esa Energía trabaja con cualquiera que sea el volumen de materia en él; nosotros, por decirlo así, secretamos o usamos esta Energía Vital mientras vivimos, porque, estemos vivos o muertos la Energía Vital está siempre allí: durante la vida, entre nuestros órganos, sosteniéndolos; en la muerte, entre las innumerables criaturas que surgen de nuestra destrucción corporal. Nos sería tan imposible deshacernos de esa Energía Vital como lo sería el erradicar el aire en que flota el pájaro, y lo mismo que el aire, ella también ocupa todos los espacios del planeta, de modo que en ninguna parte podemos perder su beneficio ni tampoco evadir su aplastante poder final. Pero para obrar sobre el cuerpo físico, esta vida - Prana - necesita un vehículo, un instrumento o un conductor, y este vehículo es el cuerpo astral.

Existen muchos nombres para designar al Cuerpo Astral; he aquí unos cuantos: Linga Sarira, término Sánscrito que significa cuerpo-diseño y el cual es probablemente su mejor definición; doble etéreo, fantasma, espectro, aparición, doppelganger, hombre personal, alma irracional, alma animal, Bhuta, elementario, aparecido, diablo, demonio. Algunos de estos títulos solamente se aplican al cuerpo astral cuando carece del cuerpo físico después de la muerte. Bhuta, diablo y elementario son casi sinónimos; el primero es Sánscrito. Los hindúes designan por Bhuta al Cuerpo Astral, cuando con la muerte es liberado del cuerpo y de la mente, y por estar así separado de la conciencia es como un diablo en su estimación. No están muy equivocados, siempre que nosotros podamos abolir la noción tradicional de que el diablo es un angel caído del cielo, porque este diablo corporal es una cosa que emana de la tierra.

Se podría objetar que el término Cuerpo Astral no es el apropiado para este propósito. Esta objeción surge en razón de la naturaleza y el génesis de nuestros idiomas. Así es que en la búsqueda de palabras para describir el cuerpo interior en nuestro idioma, únicamente fueron encontradas las de "cuerpo astral". Este término se aproxima estrechamente a lo real, puesto que la substancia de esta forma se deriva de la materia cósmica o materia estelar. Pero la antigua palabra Sánscrita - Linga Sarira, el cuerpo diseño - lo describe con exactitud, porque éste es el diseño o modelo del cuerpo físico. Ese término es preferible al de "cuerpo etéreo", porque este último podría sugerir la idea de ser subsecuente al físico, cuando en realidad el cuerpo astral antecede al material.

El cuerpo astral está formado de materia de un tejido muy fino y sutil si se le compara con el del cuerpo visible, y tiene una gran resistencia tensoria, de manera que cambia poco durante el curso de una vida, mientras que el cuerpo físico cambia a cada instante. El Astral no solamente tiene esta fuerza de tensión inmensa, sino que también posee una elasticidad que le permite extenderse a una distancia considerable. Es flexible, plástico, extensible y fuerte. La materia de que se compone es eléctrica y magnética en su esencia, exactamente la misma de que el mundo entero estaba compuesto en el ignoto pasado, cuando el proceso de la evolución no había llegado aún al momento de producir el cuerpo material para el hombre. Pero ésta no es materia bruta ni cruda. Habiendo pasado por un vasto período de evolución, y sufrido incalculables procesos de purificación, su naturaleza ha sido refinada a un grado mucho más allá de los groseros elementos físicos que nosotros vemos y palpamos con los ojos y las manos físicas.

El cuerpo astral es el modelo guía del físico, y todos los otros reinos tienen igualmente un modelo astral. Los vegetales, minerales y animales tienen un doble etéreo y ésta es la única teoría que responderá a la incógnita de por qué la semilla reproduce su misma especie y los seres conscientes procrean otros seres semejantes. Los biólogos únicamente pueden decir que los hechos son tales como se les conoce, pero no pueden dar razón de porqué la bellota nunca podrá producir otra cosa sino una encina excepto que jamás se ha sabido algo diferente. La doctrina verdadera era conocida en las escuelas de antaño, y esa doctrina ha sido promulgada nuevamente en Occidente, gracias a los esfuerzos de H. P. Blavatsky y de aquéllos que han sido inspirados por sus obras.

Esta doctrina nos dice que en épocas primitivas de la evolución de este globo, los diferentes reinos de la naturaleza fueron delineados primeramente como plan o en forma ideal, y después la materia astral comenzó a trabajar sobre este plan con la ayuda del principio Vital, hasta que al cabo de largas edades la forma astral humana completó su evolución y perfeccionamiento. Esta es, pues, la primera forma que la raza humana tuvo, y en cierto sentido corresponde a la alegoría de la condición del hombre en el Jardín del Edén. Después de otros largos períodos, durante los cuales el ciclo del continuo descenso iba ayanzando, la forma astral al fin se cubrió con una "vestidura de piel" y la forma física actual se introdujo en la escena. Esta es la explicación del verso en el libro del Génesis que describe cómo a Adán y a Eva les fueron dadas vestiduras de piel. Esta es la caída final en la materia, porque a partir de ese momento el hombre interior se esfuerza en elevar la masa entera de materia física a un nivel superior y animarla con influencias espirituales, con el fin de que ésta pueda estar preparada para continuar aún más adelante durante el próximo gran período de evolución, después que el actual finalece.

En la presente época, el modelo por el cual la criatura se desarrolla en el útero es el cuerpo astral, cuya forma está ya perfecta antes del nacimiento del niño. Es sobre este modelo que las moléculas se organizan por sí mismas, hasta que el niño queda completamente formado, y la presencia del etéreo cuerpo-diseño explicará cómo la forma se desarrolla morfológicamente, hasta producir los contornos y figura; cómo los globos oculares se impulsan por sí mismos del interior hacia la superficie de la cara, y muchas otras cosas misteriosas de la embriología, que los médicos pasan por alto con una mera descripción pero sin poder explicarlas. Esto explicará mejor que toda otra teoría, las marcas de nacimiento del feto en el útero, negadas a veces por los médicos pero bien conocidas por aquéllos que se toman el trabajo de observar, como siendo un hecho que ocurre frecuentemente. La forma corporal en desarrollo está sujeta al modelo astral, y conectado con la imaginación de la madre por órganos físicos y psíquicos. La madre proyecta una fuerte imagen por horror, temor o cualquier otra emoción, y el modelo astral es afectado entonces similarmente. En el caso de un niño que nace naturalmente sin piernas, las ideas y la potente imaginación de la madre amputan e inhiben la pierna astral, lo que trae por resultado que las moléculas, no teniendo el modelo astral morfológico de la pierna sobre el cual alinearse y trabajar, no estructuran pierna corporal alguna, y así similarmente en otros casos. Por el contario, dondequiera que nos encontramos a un hombre que aún siente la pierna que el cirujano le ha amputado, o percibe dedos que le fueron cortados, ahí entonces el miembro astral no ha sido afectado, y por lo tanto, el hombre tiene la sensación de que los miembros estuvieran aún unidos a su ser. Pues ni el bisturí ni los ácidos jamás dañarán el modelo astral ya formado, pero en las primeras fases de su desarrollo, las ideas y la imaginación, sí tienen el poder del ácido o del acero afilado.

En el hombre ordinario, que no ha sido disciplinado en ocultismo práctico o que carece de esta facultad por nacimiento, el cuerpo astral no puede retirarse del cuerpo físico a una distancia mayor de unos pocos pies, pues es parte de éste, lo sostiene y está incorporado en él como las fibras del mango que penetran la pulpa de la fruta. Pero también hay quienes a consecuencia de prácticas seguidas en pasadas encarnaciones sobre la tierra, poseen desde su nacimiento la facultad de proyectar inconscientemente el cuerpo astral. Estos son los mediums, algunos videntes y muchas personas histéricas, catalépticas y escrofulosas. Aquéllas que se han entrenado a sí mismas durante un curso prolongado en una disciplina excesivamente severa, que alcanza la naturaleza moral y mental bastante más allá del poder del hombre ordinario de esta época, pueden hacer uso de la forma astral a voluntad, porque han trascendido completamente la ilusión de que el cuerpo físico es una parte permanente de ellos; además, han aprendido las leyes químicas y eléctricas que rigen en este asunto. En su caso, ellos actúan con conocimiento y a conciencia; en los otros casos, el acto se lleva a cabo sin posibilidad de poder impedirlo o realizarlo a voluntad, o de evitar los riesgos que acompañan el uso incontrolado de fuerzas de la naturaleza de un caráter elevado.

El cuerpo astral posee en sí los órganos reales de percepción correspondientes a los órganos exteriores de los sentidos. En él se encuentran la vista, el oído, el gusto, el olfato y el tacto; tiene un sistema completo de nervios y arterias que le son propios para la conducción del fluído astral, el cual es al cuerpo astral lo que nuestra sangre es al cuerpo físico. El cuerpo astral es el hombre personal verdadero y en él están también situadas la percepción subconsciente y la memoria latente, los cuales están siendo mal usados hoy en día por los hipnotizadores modernos, a quienes a su vez traen muy desconcertados. Así, cuando el cuerpo muere el hombre astral queda en libertad, y como en la muerte el hombre inmortal - La Triada - se remonta a otro estado, el cuerpo astral se convierte en el cascarón del que fue el hombre viviente y requiere cierto tiempo para disolverse. El cascarón Astral retiene todos los recuerdos de la vida que el hombre ha vivido y así es como puede repetir de una manera refleja y automática lo que el fallecido sabía, decía, pensaba y veía. El permanece cerca del abandonado cuerpo físico casi todo el tiempo, hasta la completa disgregación de éste, ya que tiene que pasar a través de su propio proceso de desintegración. El cascarón astral puede hacerse visible bajo ciertas condiciones. Este es el fantasma de las sesiones espiritistas, en donde se le induce a enmascararse como el verdadero espíritu de tal o cual individuo. Atraído por los pensamientos del médium y sus acompañantes, vagamente revolotea donde éstos se encuentran reunidos, y es entonces galvanizado con vida artificial por una multitud de fuerzas elementales y por el activo cuerpo astral del médium que dirige la sesión, o de cualquier otro m7eacute;dium que tome parte en la misma. De este espectro astral (tal como si fuese de una fotografía) son entonces reflejadas en el cerebro del médium todas las pretendidas evidencias que los espiritistas alegan son suficientes para probar la identidad del amigo o pariente fallecido. Estas evidencias son aceptadas como prueba de que el espíritu del fallecido está presente, en razón de que ni los médiums ni los participantes están familiarizados con las leyes que gobiernan su propia naturaleza, ni con la constitución, poder, y funcionamiento de la materia astral y del hombre astral.

La filosofía Teosófica no niega los hechos demostrados en reuniones espiritistas, pero da una explicación de ellos enteramente opuesta a la de los espiritistas; y ciertamente la ausencia total de explicaciones lógicas y científicas por parte de estos supuestos espíritus sobre los fenómenos que, se dice, ellos mismos producen, confirma la aserveración de que no tienen luz o conocimiento propio alguno que comunicar. Ellos meramente pueden producir ciertos fenómenos, cuya investigación y correspondientes deducciones sólo pueden ser propiamente llevadas a cabo por un cerebro disciplinado y guiado por la trinidad viviente, de espíritu, alma y mente; y aquí, otra clase de fenómenos espiritistas requiere una breve mención. Tal es la aparición que es descrita como "espíritu materializado".

Presentemos pues, tres explicaciones: Primera, que el cuerpo astral del médium viviente se desprende de su cuerpo y asume la apariencia del supuesto espírtu, porque una de las peculiaridades de la materia astral es su capacidad de reflejar una imagen que yace invisible en el éter. Segunda, el cascarón astral del difunto - totalmente carente del espíritu y de la conciencia de aquél - se hace visible y tangible cuando la condición del aire y del éter es tal que permite modificar la vibración de las moléculas del cascarón astral, al punto de hacerlo visible. Los fenómenos de densidad y aparente peso, son explicados bajo otras leyes. Tercera, un volumen invisible de materia eléctrica y magnética es acumulado, y sobre éste se refleja, desde la luz astral, la imagen de cualquier persona que se desee, ya esté viva o muerta. Esta aparición se supone que sea el "espíritu" de tal o cual persona, pero no lo es, y ello ha sido justamente llamado por H. P. Blavatsky un "fraude psicológico" porque pretende ser lo que no es; y, así parezca raro, esta misma explicación de las materializaciones ha sido dada por un "espíritu" en una sesión espiritista ordinaria, pero nunca ha sido aceptada por los espiritistas, justamente porque esta teoría trastorna su concepto sobre el retorno de los espíritus de las personas fallecidas.

Finalmente, el cuerpo astral explica casi todos los fenómenos psíquicos extraños que acontecen en la vida cotidiana y en las relaciones con médiums verdaderos; también explica la naturaleza de las apariciones, la posibilidad de que las mismas sean vistas, y evita por tanto que el que dude científicamente infrinja su buen juicio al aseverar que usted no vió lo que usted está seguro de haber visto. La superstición se elimina si se explica la naturaleza verídica de esos fenómenos y si se destruye el temor irracional a lo desconocido, el cual hace al hombre temeroso de ver un "espectro". De la misma manera también podemos explicar el movimiento de objetos sin contacto físico, porque la mano astral puede ser proyectada y forzada a asir un objeto y arrastrarlo o traerlo hacia el cuerpo. Cuando se demuestre que esto es posible, entonces los turistas no serán objeto de burlas al aseverar haber visto a los yoguis hindúes hacer volar en el aire las tazas de café y también hacer que los objetos distantes, aparentemente se acerquen hasta ellos sin ser tocados por los yoguis o cualquier otra persona. Todos los casos de clarividencia y clariaudiencia son igualmente explicados por mediación del cuerpo astral y de la luz astral. Los órganos astrales son los que verdaderamente ven y oyen, y como todos los objetos materiales están constantemente en movimiento dentro de sus propios átomos, la vista y el oído astrales no son obstruídos y pueden funcionar a una distancia tan grande como la expansión de la luz y materia astral, que se extiende por todos los contornos de la tierra. Así fue que el gran vidente Swedenborg vió casas quemándose en la ciudad de Estocolmo mientras se encontraba en otra ciudad a muchas millas de distancia, y de esta misma manera cualquier vidente contemporáneo ve y oye a larga distancia.

 

Sumario

CAPITULO VI

KAMA - DESEO

El autor de la obra "Budismo Esotérico" - la cual debe ser consultada por todos los estudiantes de Teosofía, puesto que es una compilación de sugerencias ofrecidas por algunos Adeptos - le dio el nombre de Kama-rupa al cuarto principio de la constitución del hombre, porque la palabra Kama en el idioma Sánscrito significa "deseo", y como la idea que se intentaba comunicar era que el cuarto principio es el "cuerpo o el conjunto de deseos y pasiones", el señor Sinnett añadió la palabra Sánscrita Rupa, que significa cuerpo o forma, produciendo así la palabra compuesta Kamarupa. Aquí emplearemos las palabras equivalentes castellanas - pasiones y deseos - , porque esos términos expresan exactamente su naturaleza. Yo también hago ésto con el objeto de destacar la diferencia profunda que existe actualmente entre la psicología y filosofía mental de Occidente y las del Oriente. Occidente divide al hombre en inteligencia, voluntad y sensación, pero no se comprende si las pasiones y deseos constituyen o no un principio por sí mismos, o si son completamente efecto del cuerpo. En realidad, la mayoría de la gente los considera como un fenómeno resultante de la carne, porque a menudo se les denomina como "deseos y apetitos carnales". Los antiguos, sin embargo, y los Teósofos modernos, saben que las pasiones y los deseos son un principio en sí mismos y no meramente los impulsos del cuerpo. La psicología occidental no puede ofrecernos el esclarecimiento de este asunto, por encontrarse en su infancia y enteramente carente de conocimiento acerca de la naturaleza interior, que es la naturaleza psíquica del hombre, y a partir de este punto, existe la más grande divergencia entre la psicología occidental y la Teosofía.

Las pasiones y los deseos no son producidos por el cuerpo, sino por el contrario, el cuerpo viene a ser generado por las pasiones y los deseos. Son el deseo y la pasión los causantes de que hayamos nacido y los que nos harán nacer una y otra vez en algún cuerpo, en esta tierra o en algún otro globo 1. La pasión y el deseo nos inducen a evolucionar a través de las mansiones de la muerte, las que nosotros llamamos vidas sobre la tierra. Fue por el surgimiento del deseo en la inconocible causa primordial, la existencia una y absoluta, que se manifestó el conjunto completo de los mundos; y es a través del impulso del deseo en el mundo actualmente manifestado, que éste se mantiene en existencia.

Este cuarto principio es el principio del equilibrio entre los siete y yace en mitad del conjunto; de él parten las sendas hacia arriba o hacia abajo. Es la base de la acción y la fuerza motriz de la voluntad. Como dijeran los antiguos Herméticos: "Tras de la voluntad, yace el deseo". Porque ya sea que deseemos hacer el bien o el mal, tenemos primero que despertar dentro de nosotros el deseo hacia uno de esos dos cursos de acción. El hombre de bien que llega al fin a convertirse en un sabio, tuvo que despertar, en algún momento y durante una de sus numerosas vidas, el deseo por la compañía de hombres santos y de mantener vivo su ardiente deseo de progreso a fin de continuar su marcha. Hasta un Buda o un Jesús tuvo primero que hacer un voto,que significa un deseo, en alguna vida, de que él salvaría al mundo o a una parte del mismo, y perseverar con ese deseo vivo en su corazón a través de encarnaciones innumerables. De igual manera, en el caso contrario, el mal hombre, durante vida tras vida tomó para sí deseos viles, egoístas, perversos, y de esta manera envileció este principio en vez de purificarlo. En lo que atañe al lado material y científico del ocultismo - el uso de los poderes ocultos internos de nuestra naturaleza - , si este principio del deseo no es suficientemente poderoso, el poder magistral de la imaginación no puede hacer su labor, porque, así haga un molde o matriz, la voluntad no puede actuar a menos que sea impulsada, dirigida y mantenida en un pináculo por el deseo.

Los deseos y pasiones, por lo tanto, tienen dos aspectos, siendo uno inferior y el otro superior. El inferior es aquél mostrado por el constante mantenimiento de la conciencia centrada abajo, en el cuerpo físico y el cuerpo astral; el aspecto superior proviene de la influencia de una aspiración hacia la trinidad superior, de Mente, Buddhi y Espíritu.

Este cuarto principio se asemeja a la constelación de Libra en el curso del Sol, a través del Zodíaco o faja celeste; cuando el Sol (que es el hombre real) alcanza ese signo o constelación, tiembla en la balanza. Si retrocediera, los mundos serían destruídos; él prosigue adelante, y la raza humana completa se eleva hacia la perfección.

Durante la vida, el emplazamiento de deseos y pasiones está, al igual que en el caso del cuerpo astral, por todo el sitema del hombre inferior; y tanto como esa contraparte etérea de nuestra persona física, el mismo puede ser acrecentado o disminuído, debilitado o fortificado, envilecido o purificado.

En la muerte, ese principio anima al cuerpo astral, el cual se convierte en un mero cascarón o envoltura, pues cuando un hombre muere, su cuerpo astral y su principio de pasiones y deseos abandonan juntos el cuerpo físico y se unifican. Es este el momento en que el término Kamarupa puede aplicarse, en razón de que Kamarupa realmente se compone del cuerpo astral y de Kama, en conjunción, y esta unión de los dos produce una figura o forma que aún cuando ordinariamente es invisible, es material y puede hacerse visible. Aunque carece de mente y de conciencia, Kamarupa posee poderes propios que pueden ser ejercidos siempre que las condiciones lo permitan. Estas condiciones son proporcionadas por el médium espiritista, y en todas las salas de sesiones los cascarones astrales de las personas fallecidas están siempre presentes, para alucinar a los participantes cuyas facultades de descriminación han sido embotadas por el secreto temor y asombro. Kamarupa es el "diablo" de los hindúes, y el infeliz médium jamás podría tener peor enemigo. Porque este espectro astral - o Kamarupa - es el conjunto de los deseos y pasiones abandonado por la persona real, o Ego, en su viaje hacia el "cielo" y que no tiene ya nada que ver con la gente que queda atrás, mucho menos con sesiones y médiums. Por lo tanto, estando desprovistos de alma más noble, estos deseos y pasiones afectan únicamente la parte más baja de la naturaleza del médium, y no despiertan ningún elemento be